The king had been a prisoner
And a prisoner long in Spain
And Willie of the Winsbury
Has lain long with his daughter at home
"What ails you, what ails you, my daughter Janet
Why you look so pale and wan
Have you had any sore sickness
Or yet been sleeping with a man?"
"I have not had any sore sickness
Nor yet been sleeping with a man
It is for you, my father dear,
For biding so long in Spain"
"Cast off, cast off your berry-brown gown
Stand naked on the stane
That I may know you by your shape
If you be a maiden or nane"
So she cast off her berry-brown gown
Stood naked on the stone
Her apron was low, her haunches round
Her face was pale and wan
"Was it with a lord or a duke or a knight
Or a man of birth and fame
Or was it with one of my serving men
That's lately come out of Spain?"
"It wasn't with a lord or a duke or a knight
Nor a man of birth and fame
But it was with Willie of Winsbury
I could bide no longer alain"
The king has called on his merry men all
By thirty and by three
Saying "Fetch me this Willie of Winsbury
For hanged he shall be"
But when he came before the king
He was clad all in the red silk
His hair was like the strands of gold
His skin was as white as the milk
"It is no wonder," said the king
"That my daughter's love you did win
For if I was a woman, as I am a man
My bedfellow you would have been"
"Now will you marry my daughter Janet
By the truth of your right hand?
Will you marry my daughter Janet
I'll make you lord of all my land"
"Oh yes, I'll marry your daughter Janet
By the truth of my right hand
Oh yes I'll marry your daughter Janet
But I'll not be the lord of your land"
He's mounted her on a milk-white steed
Himself on a dapple grey
He has made her the lady of as much land
As she will ride in a long summer's day.
Traduccion.
Prisionero estuvo el rey
por mucho tiempo en España
largos años tuvo su hija
a Willy de Winsbury en casa .
¿Qué tienes, qué tienes, Janet
que luces tan pálida y blanca?
¿Has estado enferma, querida hija,
o ha venido un hombre a casa?"
No he tenido mal alguno,
ni ha venido un hombre a casa.
Es por tí querido padre,
tanto tiempo allá en España.
Párate en esa piedra sin la túnica marrón
He de saber por tus formas si eres doncella o no
Se quitó entonces la túnica y se paró en esa piedra.
Sus caderas revelaban por qué parecía enferma.
¿Fué un Lord, un duque o un caballero
o un hombre de cuna y fama?
¿O fue alguno de mis sirvientes
vuelto hace poco de España?"
No fue un Lord, un Duque o caballero
ni un hombre de cuna y fama
sino Willy de Winsbury
con quien a solas estuve en casa.
Y a todos los hombres el rey
mando a llamar a su lado.
Dijo: Traedme a Willy, el plebeyo,
para que sea colgado.
Ante el rey fue puesto el joven,
dorado su pelo como la miel
la ropa de roja seda,
como blanca leche en su piel.
No me extraña dijo el rey
que mi hija fuera contigo
de haber sido yo mujer
amante mío hubieras sido.
¿Te casarás con mi hija Janet
por el voto que prometieras?
¿Te casarás con mi hija Janet?
Y te haré señor de mis tierras.
Con vuestra hija he de casarme
por el voto que prometiera.
Con vuestra hija de de casarse
pero no quiero la tierra".
Y la subió a un blanco caballo
y montó él uno manchado
La hizo señora de toda la tierra
que recorriera en un largo día de verano.
Con el nombre de Paraísos celtas u Otro Mundo se hace referencia al ámbito feérico que coexiste con el de los seres humanos, y que unas veces se sitúa más allá del Mar de Occidente y en otras ocasiones se extiende bajo los túmulos, los dólmenes y otros monumentos megalíticos. Aunque carecemos casi por completo de información relativa a los antiguos celtas continentales, los ciclos mitológicos de los celtas insulares, así como el folclore de los países del arco atlántico nos proporcionan información muy detallada y valiosa al respecto.
De este modo, si bien las variaciones son grandes dependiendo de la región o del mito, podemos clasificar a los Paraísos celtas en las siguientes categorías:
* Los sídhe, esto es, aquellos montículos, ruinas, fuentes o lagos que sirven de refugio a las hadas.
* Las Islas paradisíacas situadas más allá del Océano.
* Annwn, el inframundo galés.
Tal y como nos relatan las tradiciones irlandesas, las hadas son descendientes de los Tuatha Dé Danann, antiguo pueblo irlandés que fue arrojado al inframundo tras la invasión de la isla por sus actuales habitantes, los gaélicos, que procedentes de Asturias conquistaron Irlanda capitaneados por su caudillo Míl Espaine.
A los Tuatha no les quedó más remedio que refugiarse en los sídhe, nombre céltico que hace referencia a los montículos sobre los cuales se asientan los monumentos megalíticos, y del que deriva una de las denominaciones que reciben las hadas en Irlanda y las Tierras Altas de Escocia, daoine sídhe. De este modo, por toda irlanda circulan historias sobre Knocks (del irlandés Cnoc, colina hueca) en cuyo interior viven extensas comunidades feéricas gobernadas por un rey o una reina. Entre los sídhe más conocidos de Irlanda se encuentran Knockma, donde se sitúa el trono de Fínvara, mítico rey de las hadas de Connaught, y Newgrange, vinculado al mito de Angus Óg.
Los sídhe se manifiestan a los mortales en determinadas fechas, sobre todo en la noche de San Juan, que es cuando se los suele ver bailando en corro a la luz de la luna.
En Bretaña y en Asturias se conservan tradiciones similares. Así, en la mitología asturiana, son frecuentes los relatos acerca de mozos que vieron a grupos de xanas bailar en corro en torno a una de ellas, la reina de las xanas, también llamada Xana Mega. En torno al castro de Altamira, ubicado en la zona asturparlante de El Bierzo, circulan mitos que refieren la existencia de un gran reino subterráneo gobernado por una pareja de reyes y cuya entrada se encuentra en algún punto del castro. El paralelismo con las leyendas irlandesas es evidente.
Según las tradiciones de los pueblos del extremo occidental de Europa, más allá del Océano se encuentran las Islas del Paraíso, que son tierras habitadas por seres sobrenaturales donde están ausentes las penurias y las desgracias. En la tradición irlandesa la novena ola es la frontera que separa el ámbito mortal del Otro Mundo, coincidiendo de este modo con los rituales practicados en la playa de La Lanzada (Galicia), en la que las mujeres que deseaban concebir un hijo hacían golpear su cuerpo contra nueve olas sucesivas.
Muchos geógrafos de la Antigüedad clásica nos narran la existencia entre los celtas insulares de islas consagradas a dioses y héroes: Entre ellas se encontraba Anglesey (Mon), en la costa septentrional galesa, que era la isla sagrada de los druidas de Britania, las islas Scilly, donde se han encontrado restos arqueológicos de templos protohistóricos o algunas de las Islas Hébridas, que según la tradición gaélica eran hogar de demonios y fantasmas y en una de ellas, Skye, fue educado el héroe Cúchulainn por la guerrera Scathach.
Las antiguas creencias de los galos al respecto aparecen recogidas por el historiador bizantino Procopio de Cesarea, que en el siglo VI narraba cómo en aquellos tiempos aún se creía que la tierra de la muerte se situaba al oeste de la isla de Gran Bretaña. Según los mitos galos, las almas una vez que habían abandonado su cuerpo se dirigían a la costa noroccidental de la Galia y allí embarcaban hacia la antigua Britania. Cuando querían cruzar el mar ánimas se dirigían a las casas de los marineros, en cuyas puertas picaban insistente y desesperadamente. Los marinos abandonaban entonces sus casas y llevaban a los muertos a su destino en unas naves fantasmagóricas.
Todavía hoy existen residuos de tales creencias en las tradiciones bretona e irlandesa. En la mitología de Bretaña, se da el nombre Bag An Noz (barca de noche) a las embarcaciones que se encargan de llevar las almas de los difuntos a su destino, y Anatole le Braz, en su libro La legènde de la mort, narra la existencia de procesiones de ánimas que se dirigen a puntos costeros de Bretaña como Landernau para desde allí iniciar su último tránsito.
En la costa septentrional de Galicia se sitúa el municipio de San Andrés de Teixido, donde existe una pequeña ermita consagrada a San Andrés y en la cual se conservan, según la leyenda, parte de sus huesos. Este santo estaba muy apesadumbrado por el hecho de que su tumba se encontrase en los confines de la tierra. Jesús le consoló entonces diciéndole: "No te preocupes, que tendrá que ir a visitarte todo el mundo, ya en vida, ya en muerte". Y efectivamente, aún hoy se dice "A San Andrés de Teixido vai de morto o que non foi de vivo", pues se piensa que los que no peregrinaron en vida lo tendrán que hacer tras la muerte en forma de serpiente o de lagartija, y por ello los peregrinos que se aproximan a la ermita tienen mucho cuidado en no pisar a ninguno de estos animales. Curiosamente, San Andrés de Teixido se sitúa en el Cabo Ortegal, un cabo donde según Tácito "cielos, mares y tierra se acaban", es decir, se trataba de el fin del mundo. Esto ha hecho suponer a autores como Constantino Cabal que para los habitantes prerromanos del NO de la Península este lugar fuese junto con el Pico Sacro uno de los dos puntos de partida de las almas hacia las islas del Paraíso, y en este sentido la tradición maragata nos habla de la existencia una Peña de las Ánimas (identificada con San Andrés de Teixido) situada en el Mar de la Muerte, que es aquél que baña la costa septentrional de Galicia.
En definitiva, se trata de tradiciones que aún hoy testimonian de las antiguas creencias célticas en un Más Allá situado al otro lado de la Mar.
Dos denominaciones del Otro Mundo celta muy comunes en los ciclos mitológicos irlandeses son Tír na nÓg, la tierra de los bienaventurados, un lugar eternamente verde que fue visitada por el caudillo pagano Oisín junto con sus compañeros y que con posterioridad aparecería como lugar común en multitud de cuentos de hadas, y Mag Mell, la planicia del deleite, que según la leyenda está regida por el rey fomoriano Tethra, si bien en otras versiones su gobernante es el dios del mar Manannan mac Lir.
Las islas del Paraíso asumen diversas formas y nombres dependiendo del relato y del país en cuestión. Entre ellas se encuentra Tír na mBan, la tierra de las mujeres, a donde partieron Bran mac Febal y sus compañeros y donde permanecieron junto con las hadas que la habitaban y su reina 300 años que les parecieron uno sólo. Existen rastros, cristianizados eso sí, de este mito pagano en el periplo gallego de San Amaro, en cuyo relato del Paraíso Terrenal se describe la existencia de doncellas que bailaban y cantaban a través de los prados, siempre en torno a la más bella de ellas, la Virgen María.
Otro arquetipo celta lo constituye el llamado Paradisus Avium, el paraíso de los pájaros, del que existen versiones tanto cristianas como paganas. Según las antiguas creencias célticas, los pájaros pueden ser mensajeros del Otro Mundo. Así, en un texto mitológico irlandés, la Enfermedad de Cuchuláinn (Serglige Con Culáinn), se narra el encuentro que dicho guerrero tuvo con varias de estas criaturas, y que inspiró la obra de Chaikovski El Lago de los Cisnes. Habiéndose reunido Chuláinn con sus compañeros para celebrar la festividad de Samhain, aparecieron repentinamente sobre un lago dos cisnes, uno de los cuales fue alcanzado por las flechas del héroe, a pesar de lo cual logró huir. Pero para desgracia del héroe, los pájaros resultaron ser sídhe, mujeres del Otro Mundo, que poco tiempo después regresaron al lugar y golpearon a Cu Chuláinn hasta dejarlo en estado catatónico durante un año.´
El mito de los pájaros del inframundo se documenta entre los galos, donde era frecuente la advocación de Tarvos Trigaranos, que venía representado por la figura de un toro acompañado de tres grullas, y también entre los galeses, pues el Mabinogion nos habla de los pájaros de Rhiannon (diosa galesa de los caballos), que asentados en la Bahía de Cardigan, son capaces de matar a los vivos y resucitar a los muertos con su canto. Existen testimonios.
Dichos mitos fueron cristianizados con posterioridad, como se puede constatar en las historias de San Brandán el Navegante y de Húi Corra, en las que se describe la existencia de una isla llena de árboles en cuyas ramas se posaban innumerables pájaros que resultaron ser ángeles caídos y que se unieron a los monjes de ambas expediciones en sus oraciones. Por su parte, el folclorista bretón, Anatole le Braz, recoge en su obra La legende de la mort chez le bretons armoricains la creencia en un paraíso cuya entrada está flanqueada por aves cantoras. La vinculación entre los pájaros y el paraíso está presente asimismo en el folclore de otros países de raigambre céltica, como el gallego, en el que es bien conocida la figura de Ero de Armenteira, un monje del siglo XII que pidió a la Virgen que le dejase ver, siquiera durante un instante, el Paraíso. La Virgen accedió a su petición y un día, cuando Ero paseaba por los alrededores de su monasterio, se quedó extasiado durante unos instantes contemplando el canto de un pajarillo, y al regresar a su monasterio cayó en la cuenta de que durante este en apariencia breve tiempo habían transcurrido 300 años. En Bretaña, existe una historia similar relativa al monje Yves, al que el abad de su monasterio mandó a buscar leña al bosque. Cuando llegó allí, se paró frente a un árbol comenzó a observar el canto de un pajarillo posado en una de sus ramas y embelesado por su canto, persiguió al ave durante todo el día. Al regresar al monasterio al anochecer los monjes no lo reconocieron, pues durante este breve periodo de tiempo habían transcurrido 300 años. Dicha historia fue recogida y utilizada en sus sermones por el obispo de París Marcel de Sully en el siglo XII.
En la mitología céltica, el manzano es el árbol del Otro Mundo por antonomasia, y aparece como lugar común en multitud de echtrai irlandeses así como en diferentes relatos galeses. En los mitos artúricos, Ávalon (Ynis Afallach, en galés) era la isla donde moraba el hada Morgana junto con otras ocho hechiceras y a donde fue llevado el rey Arturo tras su derrota en la batalla de Camlann. Según la descripción de Geoffrey de Monmouth, la Insula Pomorum (Isla de los manzanos) era un lugar eternamente verde donde "ni granizo, ni lluvia, ni nieve caían", a donde iban a parar los guerreros muertos en la batalla y en cuyo centro se alzaba una pequeña ermita edificada por José de Arimatea. Se ha llegado a identificar la Isla de Avalón con la pequeña población inglesa de Glastonbury, que en tiempos del rey Arturo se elevaba sobre una isla rodeada de pantanos. Según los mitos galeses, su rey, Maelwas, tenía establecida su corte en el otero que domina la localidad, y su reino se llamaba en lengua britónica Gwlad yr Haf, el País del Verano, una denominación de la que deriva el nombre actual del condado de Somerset (que es una contracción de la expresión equivalente inglesa Sommer Settlement).
También en Irlanda se relaciona el manzano con el Más Allá y así, en el ya citado viaje de Bran la última estación recibe el nombre de Emain Abhalach, la Pomarada Bendita. De ese lugar llegó una mujer portando una rama mágica de manzano que mostró al héroe, y con ayuda de la cual logró convencerlo para partir hacia el Oeste. También el navegante Máel Dúin visitó dicha isla, que estaba cubierta de un espeso bosque del que arrancó una rama: Entonces "tres días y tres noches permaneció la rama en su mano, y al cuarto día habían nacido tres manzanas en el extremo del ramo. Durante cuarenta días, cada una de esas manzanas bastó como alimento". Es conocida asimismo en la mitología irlandesa la historia del rey supremo Cormac mac Airt, al cual, mientras reposaba sobre las murallas de Tara, se le apareció un mensajero del País de las Hadas que le ofreció una rama mágica de la que pendían tres manzanas de oro a cambio de tres deseos: Cormac accedió a ellos y se hizo con dicho objeto. El mito céltico de la rama de la inmortalidad aparece cristianizado en la Vida de San Amaro, concretamente en el episodio en que la santa Baralides hizo su aparición repentinamente portando una rama de uno de los dos árboles del paraíso, el árbol del deleite, con ayuda de la cual consoló al monje Leónites.
En los relatos de viajes míticos del folclore de los países celtas existen, cuando menos, dos islas que portan reminiscencias de los antiguos cultos paganos al Sol. Una de ellas es la Magna Insula Solistitialis que visitó el monje Trezenzonio allá por el siglo VIII, y la otra es la isla de Valdedueñas, a la que arribó San Amaro y en la que las fieras se despedazaban entre ellas la mañana de San Juan. Sin embargo, en los immrama irlandeses no existe mención alguna de islas relacionadas con mitos solares.
Según las tradiciones de la mitología asturiana, la Mar Cuajada es el lugar a donde van a parar los cuélebres cuando se hacen viejos, y se la describe como un océano remoto cuyo fondo está plagado de diamantes que pueden ser capturados por los hombres con ayuda de una cuerda. Este lugar es citado asimismo en la Vida de San Amaro como una de las cinco estaciones del viaje que este abad realizó hasta llegar al Paraíso Terrenal, en la que moraban enormes monstruos que amenazaban a las embarcaciones que atravesaban el lugar. Los orígenes remotos de las leyendas relativas a la Mar Cuajada han de buscarse en los viajes que los griegos (como Pytheas de Massalia), los fenicios y otros navegantes de la Antigüedad realizaron a los mares próximos al Círculo Polar Ártico, que se cubrían de grandes capas de hielo durante los inviernos, impidiendo la navegación (de ahí el adjetivo de cuajada). Existen registros de este mito entre los galos y los cimbrios, que según Filemón llamaban a este mar morimarusa (el Mar Muerto), por permanecer inmóvil y sin olas.
Cabe citar también la localidad gallega de Finisterre, donde los geógrafos grecorromanos ubican el "Promontorium Nerium" y el "Ara Solis", un altar de culto al sol, que pudo ser destruido en el proceso de cristianización del mundo pagano. Las crónicas del historiador Orosio nos cuentan el pavor que se apoderó de las tropas de Décimo Junio Bruto Galaico al llegar a Finisterre y presenciar una puesta de sol en el océano.
En el libro de Taliesin se contiene un poema, Preiddeu Annwn, en el que se relata el viaje del Rey Arturo a Annwn, el inframundo galés, para llevarse de aquél lugar un caldero mágico entre cuyas propiedades se encontraba la de proporcionar comida en abundancia. En este sentido, Annwn unas veces era definido como un reino subterráneo, regido por los reyes Arawn, o más frecuentemente, Gwynn ap Nudd, y cuya entrada se situaba en el Otero de Glastonbury. Sin embargo, en otras ocasiones, Annwn era descrito como una isla paradisíaca situada al otro lado del Océano, no diferenciándose en este sentido de los mitos irlandeses relativos a las ya citadas islas de Tír na nÓg o Tír na mBeo.
Aquí os dejo una canción tradicional de mi tierra.
El título hace referencia al propietario de una chalana, es decir, una embarcación de pequeño tamaño utilizada tanto en la pesca de bajura como en el transporte dde mercancía.
La versión que aquí os dejo, es la de mis queridos amigos de Felpeyu.
Chalaneru, chalaneru,
¿Qué llevas en la chalana?
Llevo roses y claveles
Y el corazón de una xana.
Si vas al puente
No caigas al agua,
Que los mis amores
Son de La Chalana.
Son de La Chalana, son,
Son del pueblin chalaneru,
Que si La Chalana muere
Muere el llugarin entero.
Si vas al puente
No caigas al agua,
Que los mis amores
Son de La Chalana
En la fuente de la Nalona
Hay una xana llorando
Porque diz que nun la quieren
Los rapazinos de Entrialgo.
Si vas al puente
No caigas al agua,
Que los mis amores
Son de La Chalana.
El corazón de una xana
ye como un ramo de espin
Cuídalo bien, chalaneru,
Que no funda pel camin.
Que el puente que cruzas
Es de los traidores.
Cuida, chalaneru,
De los mis amores
Ar Wezenn Awalou (El manzano)
_________________________________
Kanomp peb ur ganaouenn broman war un ton trist
Koue'et eo ar we'enn awaloù er bla-man n'o ket jistr
Un noswezh glaw hag awel e-kreis mis Gwengolo
Eo digouezhet ur gwalleur war ar we'enn awaloù
Ur gwalleur'so digouezhet, o ya, war mamm ar jistr
Gou't a rit 'ta roulerien an dra-se a so trist
Kris ha kaled eo klewoud kontañ deus ar gwalleur
So digouhezhet an dreiz an deiz all en tu da draoù al leur
Houmaéñ oa ar c'haerrañ gwe'enn e oa bet'barzh ar vro
En doa laket alies kals a dud da gano
Da gano ha da zansal peb hini gis e vro
Me eo paotr Yann ar soner en eus bet graet va lod
Bet on bet pell diouzh ar gêr, bale dre av vroioù
Netra m'eus kawet gwelloc'h 'wid an donc awaloù
Chantons tous une chanson maintenant sur un air triste,
Le pommier est tombé cette année, il n'aura plus de cidre.
Une nuité de pluie et de vent au milieu du mois de septembre
Est arrivé un malheur sur le pommier.
Un malheur est arrivé, ah oui sur la mère du cidre ;
Vous savez bien, bons vivants, que cela est triste.
Il est cruel et dur d'entendre raconter ce malheur
Qui est arrivé l'autre jour, du côté de l'aire de battage.
Celui-ci était le plus bel arbre qu'avait connu le pays ;
Il avait bien souvent mis le monde à chanter.
A chanter et à danser chacun à la mode de son coin ;
Je sais Jean le sonneur, et j'ai fait ma part,
J'ai été loin de chez moi, j'ai parcouru les pays
Je n'ai rien trouvé de meilleur que le "jus de pomme".
Tri Martolod (Tres marineros)
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Tri martelod Yaouank
tra la la la digatra
Tri martelod Yaouank
o vonet a veajin
O vonet a veajin ge
o vonet a veajin
Gant'n avel bet kase
tra la la la digatra
Gant'n avel bet kaset
betek an Douar-Nevez
Betek an Douar-Nevez ge
betek an Douar-Nevez
E-kichen Meilh-ar-Wern
tra la la la digatra
E kichen Meilh-ar-Wern
o deus mouilhet o eoriou
O deus mouilhet o eoriou ge
o deus mouilhet o eoriou
Hag e-barzh a Veilh-se
tra la la la digatra
Hag e barzh a Veilh-se
e oa ur servijourez
E oa ur servijourez ge
e oa ur servijourez
Hag e c'houlenn ganin
tra la la la digatra
Hag e c'houlenn ganin
pelec'h hor graet konesans
Pelec'h hor graet konesans ge
pelec'h hor graet konesans
E Naoned er marc'had
tra la la la digatra
E Naoned er marc'had hor
boa choazet ur walenn
Miz Tu (Noviembre)
_________________________
An ed hag a dle deomp,
Da dad a ya da reiñ deomp,
Da dad a c'hallo
Keit 'ma pado.
An neb ne gar ket 'nomp
Bet graet ar bed dezhañ unan ;
Da dad a roio
Keit 'ma vo bev.
Petra 'zo, petra 'zo
Ba 'n ti fenozh?
Te 'c'hoarzo, forzh penaos,
Ka' bara 'vo,
Te 'c'hoarzho, te 'c'hoarzho
Ka' bara 'vo.
D'ar pennoù 'hus
Diskouezh an hent
Dao 'vo kompren
Henchoù doujus.
'Vo ket tu, 'vo ket tu diouzhtu
Met tu pe du,
Gwenn pe du,
'Vefe tu
Kavet un tu.
Tu riras, tu riras tant qu' tu riras,
Tu riras, tu riras tant que tu pourras.
Attitude, attitude,
Anxiété, inquiétude,
Attention frustration
Tout azimuth.
Tu vois que des voitures qu'on brûle,
T'entends qu'on hurle
Tu vois pas tout
Ce qui est injuste
Y en a tant, y en a tant.
Tout an dud,
Bevañ 'el tud.
'N tamm, tamm deomp, tamm de'
'N tamm, tamm de', tamm deomp.
Os reflejo aquí una canción del siglo VII de origen galés. Lo curioso radica en el nombre del personaje que es el mismo que el de este humilde servidor que os escribe diariamente.
En la actualidad, esta canción se conoce como la Canción de la Virgen María o del Rey y el Lobo Marino. Originariamente, se realizó para ser tañida en arpa, pero en Bretaña, la he podido escuchar acompañada de percusión, salterio y bombarda. Os dejo la letra traducida al español.
Pêrh,Pêrh ¿a dónde vas
tan de mañana con el perro negro?
Estoy buscando el huevo,
El huevo rojo de la serpiente marina
La que duerme junto a la costa, en la piedra hueca
Voy a coger berros en el prado,
Verdes berros y doradas hierbas,
el dorado musgo que provoca el sueño
y el muérdago en lo alto del roble,
La rama del sacerdote que crece en el bosque
junto a las aguas cantarinas.
¡Pêrh, Pêrh, regresa del bosque y de la fuerte!
deja el roble y las hierbas doradas,
deja los berros en las praderas
y el huevo rojo de la serpiente en la espuma,
junto a la piedra hueca.
¡Pêrh, Pêrh, abandona tu búsqueda!
Nada es digno sino Dios.
Dado que es casi imposible, o al menos a mí me lo ha resultado, encontrar la canción original, os dejo este tema de Alan Stivell, cuya melodía, tempo y casi toda la instrumentación es la misma que la versión que se tocaba en la época en la que se escribió.
Taliesin (c. 534 - 599), escrito Taliessin en Los idilios del rey, de Alfred Tennyson, es el más antiguo poeta galés conocido. Pertenecía al grupo de los Cynfeirdd (en galés, «bardos primitivos» durante la época heorica del reino de Gales, con el rey Cynan Garwyn y el príncipe Urien Rheged como héroes. Su poesía dramática muestra que la lengua galesa era empleada como medio artístico habitual. Toda su obra se encuentra recogida en el Llyfr Taliesin («libro de Taliesin»).
Soy el primero de los bardos ante Elphin,
y mi patria es el país de las estrellas del verano.
En su día me llamaba Merlín
Y hoy me llamo Taliesin.
He estado en el Cielo y en el Infierno
Estuve con Noé, durante la construcción del arca
Conozco los nombres de todas las estrellas
pero yo sigo siendo una maravilla inexplicada.
He tomado todas las formas posibles,
Estuve muerto y a la vez vivo,
Seguiré en la tierra hasta el juicio final,
Nadie sabe si soy pescado o carne
Fui llevado durante nueve meses,
en el vientre de la bruja Cerridwen
Entonces me conocían como el pequeño Gwyon
Pero ahora soy Taliesin.
La mayor parte de su vida está rodeada de misterio, de tal forma que algunos estudiosos afirman que tras el nombre de Taliesin se esconden varios poetas anónimos a lo largo del siglo VI. Su nombre ha sido asociado en la literatura posterior al culto druídico, como en la novela Las nieblas de Ávalon de Marion Zimmer Bradley, donde Taliesin es Merlín o en la también novela Taliesin de Stephen R. Lawhead, donde es presentado como el último gran chamán celta.
Bienvenidos a el nuevo jardin amaranto.
Confio en que disfruteis aqui,tanto como yo lo hago descubriendo al gran publico los ecos de mil musicas de factura no comercial.
Continuo realizando labores de produccion musical,alternando con la pintura y la escritura.