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La Coctelera

Categoría: Mitología celta

Mitología asturiana

La mitología asturiana se formó en el trascurrir de los tiempos, entroncada con otras mitologías de la cornisa cantábrica, si bien diferenciada y sumamente marcada por el devenir de la cultura rural y las gentes que habitaron esta tierra.

Posiblemente la mitología asturiana nació en un principio de las religiones de los primeros pueblos que habitaron en Asturias, que adoraban al sol y a la naturaleza. Luego la Celtificación de los pueblos Astures transformaría estos mitos para amoldarlos a su forma de entender la vida, lo mismo ocurriría más tarde con la romanización de Asturias que los retocarían para ajustarlos a esta nueva cultura. También los Visigodos, aunque ya romanizados cuando llegaron a Asturias, trajeron sus mitos Germánicos y Nórdicos sin lugar a dudas. Los últimos retoques se darían poco a poco a medida que la iglesia católica se introducía en la sociedad.

Les Ayalgues: La ayalga es una mujer mortal que sufre un hechizo y es condenada a vivir en torres o castillos llenos de tesoros, custodiadas, al igual que les xanes, por cuélebres. El hechizo con el que se ve condenada le ofrece también ciertos poderes sobrenaturales como el poder entenderse con los animales y plantas. Para romper el hechizo un hombre debe matar al «cuélebre» que la custodia, si lo consigue la ayalga se vuelve nuevamente humana y se casará con este, entregándole también el tesoro que guardaba.

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Les Xanes: Xana es el nombre que reciben en Asturias las hadas, les xanes en Asturias están muy ligadas a las fuentes y saltos de agua, en el mito normalmente guardan tesoros bajo las aguas. Representada como una chica joven y de tremenda belleza, de rasgos más bien nórdicos, de cabellos y ojos claros, se peina a los orillas de las fuentes o saltos de agua con peines de oro, esperando a incautos caballeros para encantarles con sus encantos y promesas de tesoros. Tienen hijos pequeños y peludos, llamados xaninos, como no los pueden amamantar los cambian por algún niño de alguna aldea cercana, cuando la madre se da cuenta le pide que se lo devuelva. En el mito normalmente viven solas, aunque en las noches de San Juan se juntan en grupos y bailan en coros al son de los cantares de los ventolines. Casi siempre son custodiadas por cuélebres.

El Cuélebre: El Cuélebre es una serpiente gigantesca que custodia tesoros o a les xanes. Como son inmortales, con el pasar de los siglos las escamas se le vuelven tremendamente gruesas e impenetrables, y le salen alas de murciélago, pareciéndose mas a un dragón que a una culebra. No se suele mover mucho del sitio que custodia, cuando lo hace es para comer ganado o a hombres. En las historias de cuélebres más conocidas se le suele matar dándole de comer una piedra al rojo vivo, o con una hogaza de pan llena de alfileres. Otro mito relacionado con el cuélebre es la «piedra del cuélebre», con la que se cree que se curan ciertas enfermedades. Se dice que seis culebras se juntan al cuélebre y las babas de todos ellos crean dicha piedra al endurecerse.

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El Nuberu: Nuberu
También conocido en el occidente como Reñubeiru o Xuan Cabritu, El Nuberu es la divinidad de las nubes y las tormentas, se le representa como un hombre con espesa barba , viste pieles de cabra y un sombrero de ala ancha, puede ser terriblemente dañino con las personas dañando pastos y sembrados, si bien puede ser muy beneficioso con aquellos que le ayuden. El mito nos cuenta que vive en Egipto en la ciudad del grito, en una ocasión vino a Asturias montado en las nubes, teniendo la mala suerte de caerse a la tierra, pidió cobijo y nadie se lo dio hasta bien entrada la noche en el que un pobre campesino se apiadó de él. En gratificación todos los años le riega bien sus sembrados aumentando estos. Años después este campesino tiene que efectuar un viaje al lejano Egipto, enterándose el campesino de que su amada después de tantos años de ausencia decide casarse con otro, va a pedir ayuda al Nuberu, éste le monta en una nube llegando a tiempo para impedir la boda. En los pueblos para evitar la llegada del Nuberu se hacía tocar las campanas de la iglesia. El Entiznáu de la mitología hurdana posee paralelismos con el Nuberu asturiano, incluso en la indumentaria.

Los Moros o Mouros: Nada tienen que ver con los musulmanes, sino que son una raza de seres mágicos que vivían en Asturias desde el principio de los tiempos, por una razón desconocida se vieron obligados a vivir debajo de la tierra, ejerciendo el oficio de la minería, la metalurgia, la orfebrería o simplemente jugando a los bolos. Son los constructores de los dólmenes y de los castros, debido a su forma de vida tienen grandes tesoros que son protegidos por cuélebres o por hechizos. Rara vez salen al exterior a no ser para recoger comida, y solo salen al anochecer o por la noche o en días muy señalados como la noche de San Juan. No se suelen mezclar con los humanos, a no ser en encuentros casuales

El Trasgu: Trasgo
Uno de los personajes más conocidos de la mitología asturiana, el trasgo o trasgu es un duende pequeño, a veces representado con con rabo y cuernos. Tiene la mano izquierda agujereada, viste traje y gorro rojo. Vive en las casas y es sumamente travieso, llegando a ocasionar grandes destrozos en ocasiones. Causa graves trastornos en la vida familiar en aquellas casas que habita, molestando al ganado, tirando cosas al suelo, impidiendo que las personas duerman por las noches, etc. Sin embargo si se le trata bien, y siempre y cuando este de buen humor, el trasgu puede recoger y limpiar las casas, aunque suele ser mas dañino que benefactor. Es tal la molestia que causa que en ocasiones las familias tienen que mudarse. No obstante es sumamente difícil deshacerse de él, acompañando normalmente a la familia en la mudanza, suelen anunciarse diciendo “yo también ando de casa mudada”. Hay varias maneras según el mito de deshacerse de él, una es encargarle que traiga agua en una cesta, o que convierta un pellejo de carnero negro en blanco, al no poder hacerlo se marcha avergonzado. Otra manera de deshacerse del trasgu es dejándole un plato de guisantes, como no los puede coger porque se le escapan por el agujero de la mano se enfada y se va. El mito del trasgu está emparentado con otros a lo largo del mundo, como pueden ser el saci, los leprechaun o los Boggie.

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El Sumiciu: Es menos conocido que el Trasgu, pero al igual que éste es un duende del hogar. Se le asocia con los despistes y las desapariciones de objetos, siendo muy habitual en Asturias oír la expresión “llevolo el Sumiciu” o “paez obra del Sumiciu”. Es de un tamaño sumamente pequeño o incluso invisible. Pero la acción del sumiciu no se limita a eso. Este duende es más perverso que el trasgu, llegando incluso su poder a ser capaz de "sumir" a las personas, especialmente a los niños. Aun así, la manera de librarse del Sumiciu y recuperar los objetos perdidos es simple: Se dice que hay que rezar una oración a San Antonio pero sin cometer ni un solo error, si no, los objetos perdidos, jamás se recuperarán.

El Musgosu: El Musgosu o busgosu es un ser híbrido, mitad hombre mitad carnero. Tiene espesas cabelleras, sus patas son de carnero al igual que los cuernos que posee en su cabeza, mientras que el torso y los brazos al igual que su rostro es humano, viste con traje y sombrero verde. Existen dos mitos uno en el oriente el cual se asemeja más al mismo mito cántabro, es decir, donde el musgosu es benefactor y guía a los pastores cuando se pierden, o ayuda a arreglar las cabañas de las brañas. El otro mito, más extendido en el occidente de Asturias, dice que el musgosu es el señor del bosque y de todo lo que habita en él. Es enemigo encarnizado de los leñadores y cazadores. Se cree que este mito fue introducido por los ferreiros vascos asentados en Asturias en el siglo XVII, aunque otros estudiosos del tema lo consideran un mito autóctono.

El biañu burllón: El biañu burllón normalmente en representado como un caballo, aunque se puede trasformar en otras criaturas como un carnero e incluso en humano. No suele ser muy dañino con los humanos, normalmente solo gasta bromas pesadas, como dejar que el fatigado caminante se monte sobre su lomo, para entonces cabalgar a una velocidad endiablada en ir aumentando en tamaño. El asustado jinete, al realizar una invocación a alguna potencia celestial -por lo general:¡Xesús, Xosé y María!- se libera de la siniestra cabalgadura para dar con sus huesos en una riega. A pesar de no ser excesivamente dañino para las personas, es adorado por les bruxes del oriente y centro de Asturias y representa al macho cabrío y al diablo. El mito del diañu burllón esta muy difuminado, debido probablemente al uso que de este mito hizo la iglesia, usó este mito como tema ejemplarizante de manera que sus víctimas eran personas de mala vida como borrachos o vagabundos.

El pesadiellu: El pesadiellu es un personaje que nadie ha visto, pero si han sufrido sus efectos. Quien lo sufre siente una presión extrema en el cuerpo, y debe recurrir a los rezos para deshacerse de él. Otra historia nos cuenta que se presenta por las noches mientras se duerme en forma de un tremendo peso en todo el cuerpo pudiendo causar el ahogamiento.

Los ventolinos: Un ventolín es un duende extremadamente pequeño, aunque en ocasiones se les puede ver, flotan en el aire y en los rayos de la luna. Tienen facciones muy agradables y son hermosos. Llevan los suspiros de los amantes en el aire y duermen a los niños con la armonía de sus voces, también llevan el último adiós de los padres a los hijos que están lejos. En la noche de San Juan, los ventolines cantan a les xanes para que estas bailen en coro.

Los espumeros: Parientes de los ventolinos, los espumeros son duendes del mar, extremadamente pequeños y visten un traje de algas, llevan caracolas marinas que les dan les serenes, y ellos les corresponden con sus collares de flores, por lo que en ocasiones salen a tierra a recogerlas. Existen dos clases de espumeros: los morenos, que tienen unos ojos extremadamente brillantes, por lo que en ocasiones se ponen delante de los barcos en días de niebla para llevarlos a puerto. Los otros espumeros son rubios, y salen a tierra firme para adentrarse en las casas de los marineros, para llevar noticias de estos a sus familias o viceversa.

Les Serenes: Les serenes son seres híbridos, mitad mujeres mitad pez, viven en el mar y en los ríos cantando hermosas canciones. Suelen tener un carácter negativo y perverso. Se las asocia con la seducción de marineros a los que atraen con sus cantos a las costas peligrosas para que naufraguen o mueran en ellas.

Les Llavanderes: Les Llavanderes son mujeres viejas y arrugadas que lavan ropa en los ríos por la noche, no les gusta que las miren por lo tanto si alguien las ve puede ser ahogado en el río por ellas. Algunas tienen una parte positiva al ayudar a apagar incendios en los bosques al desviar los cursos de los ríos.

La Guaxa: Es un ser tenebroso, representado en forma de mujer vieja, con un solo diente, que por las noches entra en las casas de los niños y abriéndoles la arteria del cuello les chupa la sangre lentamente. La Guaxa vuelve noche tras noche hasta ver cumplido su cometido: matar al humano. La Guaxa se puede esconder en todos lados persiguiendo a sus víctimas. Hay quien dice "por donde pasa un soplo de aire pasa la Guaxa"

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El Papón o Home el untu: Este personaje rapta a los niños y éstos nunca más aparecen. Otro personaje emparentado con éste es Xuan Canas, que vive en los pozos de los ríos y si algún niño pasa por allí lo rapta y lo esconde para siempre en el fondo del río.

El pataricu: Cíclope
Son seres gigantescos que viven en una isla de la costa Eonaviega que tienen un solo ojo y un finísimo olfato que le permite detectar náufragos de los cuales se alimenta.

La Güestia: Santa Compaña
Son espíritus que avisan de muerte. Siempre van exclamando "Andai de día que la nueche ye mía". El testimonio de una mujer relata que ella salia de su casa a por castañas pensando que ya era de día y un miembro de la procesión le dijo que era su padrino entonces ya muerto y le tendió la mano dándole la vela en llamas, ella la cogió y al cabo de unos días enfermo y murió.

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El carru de la muerte: El carru de la muerte es un carro que vuela por los cielos asturianos buscando a los moribundos para recoger el alma de este cuando fallece, en algunas historias se cuenta que de él baja la Güestia. En otras historias el carro va por los caminos con ruedas de corcho para que no se le oiga, va conducido por el último fallecido de la parroquia, se para enfrente de la casa del moribundo y dice la siguiente frase “sal fulano que aquí lo buscan”

El Güercu: El Güercu es la aparición en un lugar, o la aparición a una persona de un futuro difunto, normalmente de su familia, que más tarde al hablar con este niega reiteradamente que él se encontrase en ese lugar, esto anuncia la muerte de esta persona en los próximos días.

La Coruxa: La coruxa (lechuza), si se posa o ronda la casa de un enfermo significa que este enfermo va a fallecer. También se oye en Asturias que este mensaje lo realiza la corneja y el cuervo. Otra historia cuenta la aparición en el pueblo de un perro negro que nadie había visto antes, que se para delante de la casa de un enfermo y se pone a aullar, ronda la vivienda hasta el fallecimiento del enfermo y luego le acompaña hasta que éste es enterrado, desapareciendo luego para siempre. La coruxa es también una de las figuraciones de la Guaxa.

Les Bruxes: Bruja
Existen dos clases de bruxes: las que practican la magia teurgia (magia blanca), y las que practican magia goecia (magia negra). Dentro de la magia teurgia se practica la alquimia, la cábala y otras muchas prácticas dedicadas al beneficio de los seres humanos. Les bruxes que practican magia teurgia no usan ningún libro grimorio para sus fines, sino que trasmiten sus conocimientos de forma oral. Dentro de la magia goecia se practican la hechicería, ritos satánicos, el “agüeyamientu o mal de güeyu” (mal de ojo), en definitiva todas aquellas artes dedicadas a satisfacer los intereses de ellas mismas o de las personas que les pagaban por dichos menesteres. Las brujas asturianas que practican magia goecia usaban para sus hechizos los libros grimorios, siendo el más usado el libro de San Cipriano, más conocido como el ciprianillo, aunque usaban muchos otros también. La noche del 30 de abril, les bruxes preparaban un ungüento que frotándoselo en las inglés les permitía volar con sus escobas, a distintos puntos de Asturias para realizar los aquelarres. Les bruxes del oriente practicaban un aquelarre dirigido por el Diañu Burllón, acabando este en una orgía sexual. Luego se dirigían con sus escobas al aquelarre de Sevilla. Les bruxes del occidente más influenciadas por las meigas gallegas celebraban sus aquelarres en honor del diablo Astarot. Todas ellas, usen magia teurgia o magia goecia, celebran sus aquelarres en lugares sagrados paganos.

El Lloberu o Llobera: Los lloberos, son hombres y mujeres que se crían entre lobos, llegando a mandar en las manadas. Son distintos a los casos de licantropía, donde el individuo se convierte en lobo. De este último se cuenta que es la maldición de un padre a su hijo por comer demasiada carne, entonces este se va de casa y se revuelca por la tierra, convirtiéndose en lobo, se encarga de que los lobos no se coman el ganado ni ataquen a las personas, pasados siete años, se revuelca de nuevo en la tierra y la maldición de va. Está documentado históricamente el proceso llevado a cabo por el Santo Oficio contra Ana María García, la Llobera de Llanes, fechado en 1648.

Woodhenge

Woodhenge es un monumento tardío del neolítico o de la edad de bronce, compuesto originalmente por una serie de círculos concéntricos de postes de madera dentro de un banco y de una zanja circulares. su tamaño es al de Stonehenge y se encuentra entre Larkhill y Amesbury, Inglaterra.

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Fue descubierto en 1925 por unas fotografías aéreas en las que se observaban unos anillos de puntos oscuros en una cosecha de trigo. La excavación del sitio entonces demostró que esos puntos oscuros eran agujeros para los postes de madera.

Estaba compuesto originalmente por 6 anillos de postes de madera que irradiaban hacia fuera de un punto central y dentro de un banco y de una zanja de tierra con una entrada orientada al nordeste como en Stonehenge.

Burial Mound at Woodhenge Pictures, Images and Photos

Se han encontrado restos humanos en las excavaciones que se han realizado en Woodhenge, como el cuerpo de un niño que Maud Cunnington descubrió entre 1926 y 1929, y que se perdió durante un bombardeo en Londres, sin que se pudiera volver a estudiar. Cunnington consideró que el niño había muerto en un sacrificio ritual. Además se encontró en una sección de la zanja el esqueleto de un adolescente.

Aunque Maud Cunnington encontró dos piedras en pie, se llegó a la conclusión de que Woodhenge era una serie de círculos de madera. Excavaciones recientes, de 2006 han indicado que había, de hecho, varias piedras que estaban dispuestas en una ensenada.

Los postes habrían pesado hasta 5 toneladas y su disposición similar a la de las piedras de Stonehenge. Sus posiciones están marcadas actualmente con postes modernos de madera.

El Libro de Kells

El Libro de Kells (Book of Kells en inglés; Leabhar Cheanannais en irlandés), también conocido como Gran Evangeliario de San Columba, es un manuscrito ilustrado con motivos ornamentales, realizado por monjes celtas hacia el año 800. Pieza principal del cristianismo irlandés y del arte irlando-sajón, constituye, a pesar de estar inconcluso, uno de los más suntuosos manuscritos iluminados que han sobrevivido a la Edad Media. Debido a su gran belleza y a la excelente técnica de su acabado, este manuscrito está considerado por muchos especialistas como uno de los más importantes vestigios del arte religioso medieval.

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Escrito en latín, el Libro de Kells contiene los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento, además de notas preliminares y explicativas, y numerosas ilustraciones y miniaturas coloreadas. En la actualidad el manuscrito está expuesto permanentemente en la biblioteca del Trinity College de Dublín (Irlanda), bajo la referencia MS 58.

El Libro de Kells es el más ilustre representante de un grupo de manuscritos realizados entre finales del siglo VI y principios del IX, en monasterios de Irlanda, Escocia y el norte de Inglaterra. Se cuenta entre ellos el Cathach de San Colomba, la Ambrosiana Orosius o el Libro de Durrow, pertenecientes todos al siglo VII. A principios del siglo VIII se realizan los Evangelios de Durham, los Evangelios de Echternach, los Evangelios de Lindisfarne y los Evangelios de Lichfield. Todos estos manuscritos presentan similitudes desde el punto de vista del estilo artístico, de la escritura y de las tradiciones escritas, lo cual ha permitido reagruparlos en la misma familia. El estilo plenamente conseguido de las coloraciones sitúa el Libro de Kells entre las obras más tardías de esta serie, hacia finales del siglo VIII o principios del IX, o sea en la misma época que el Libro de Armagh.

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La obra respeta la mayoría de las normas iconográficas y estilísticas presentes en estos escritos más antiguos: por ejemplo, la forma de las letras decoradas que inician cada uno de los cuatro Evangelios es asombrosamente regular entre todos los manuscritos de las Islas Británicas compuestos en esta época. Para convencerse de ello, basta con examinar las páginas introductorias al Evangelio de Mateo en los Evangelios de Lindisfarne (aquí) y compararlas con las del Libro de Kells (adjunto).

El Libro de Kells debe su nombre a la abadía de Kells, situada en Kells en el condado de Meath, en Irlanda. La abadía, donde se conservó el manuscrito por un largo periodo de la Edad Media, fue fundada a principios del siglo IX, en la época de las invasiones vikingas. Los monjes procedían del monasterio de Iona, una isla de las Hébridas situada frente a la costa oeste de Escocia. Iona albergaba una de las comunidades monásticas más importantes de la región desde que san Colomba, el gran evangelizador de Escocia, la hubiera designado su principal centro de irradiación en el siglo VI. Cuando la multiplicación de las incursiones vikingas acabó volviendo la isla de Iona demasiado peligrosa, la mayoría de los monjes partieron hacia Kells, que se convirtió así en el nuevo centro de las comunidades fundadas por Colomba.

La determinación exacta del lugar y de la fecha de realización del manuscrito se ha prestado a multitud de debates. Según la tradición, el libro habría sido redactado en la época de san Colomba, quizá incluso por él mismo en persona. Sin embargo, estudios paleográficos han demostrado la falsedad de esta hipótesis, puesto que el estilo caligráfico usado en el Libro de Kells se desarrolló con posterioridad a la muerte de Colomba.

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Se cuenta con al menos cinco teorías diferentes acerca del origen geográfico del manuscrito. En primer lugar, el libro podría haber sido escrito en Iona y trasladado urgentemente a Kells, lo que explicaría que nunca hubiera sido terminado. Por el contrario, su redacción podría haberse iniciado en Iona antes de ser continuada en Kells, donde habría sido interrumpida por alguna razón desconocida. Otros investigadores aventuran que el manuscrito bien podría haber sido totalmente escrito en el scriptorium de Kells. Una cuarta hipótesis sitúa la creación original de la obra en el norte de Inglaterra, posiblemente en Lindisfarne, antes de su traslado a Iona y luego a Kells. El Libro de Kells, finalmente, podría haber sido la realización de un monasterio indeterminado en Escocia. Aunque esta cuestión probablemente no llegue a resolverse nunca de manera satisfactoria, la segunda teoría basada en el doble origen de Kells e Iona es generalmente la más aceptada. Por otra parte, más allá de determinar la hipótesis correcta, está firmemente establecido que el Libro de Kells fue realizado por monjes pertenecientes a una de las comunidades de san Colomba, que mantenía estrechas relaciones, si no más, con la Abadía de Iona.

Fuera cual fuera el lugar en que fue redactado, los historiadores están totalmente seguros de la presencia del Libro de Kells en la abadía del mismo nombre como mínimo a partir del siglo XII, o incluso a principios del XI. Un pasaje de los Anales de Ulster, sobre el año 1006, informa en efecto que « el gran Evangelio de Columcille, principal reliquia del mundo occidental, fue sustraído subrepticiamente en plena noche de una sacristía de la gran iglesia de piedra de Cenannas [i.e Kells] debido a su precioso estuche ». El manuscrito fue encontrado meses más tarde « bajo un montón de tierra », aligerado de su cobertura decorada con oro y piedras preciosas. Si se asume, como generalmente se hace, que el manuscrito en cuestión es el Libro de Kells, se trata entonces de la primera fecha en la que se puede ubicar con certeza la obra en Kells.

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El arranque violento de la cobertura explicaría, además, la pérdida de algunas hojas del principio y el final de la obra.

En el siglo XII, se copiaron ciertos documentos referentes a tierras propiedad de la abadía de Kells sobre algunas hojas en blanco del Libro de Kells, lo que proporciona una nueva confirmación de la presencia de la obra en este establecimiento monástico. Debido a la escasez de papel en la Edad Media, la copia de documentos en obras tan importantes como el Libro de Kells era una práctica habitual.

Un escritor del siglo XII, Giraldus Cambrensis (Gerardo de Gales), describe en un célebre pasaje de su Topographia Hibernica un gran libro evangélico que habría admirado en Kildare, cerca de Kells, y que se supone sería el Libro de Kells. La descripción, en todo caso, parece concordar:

«Este libro contiene la armonía de los cuatro evangelistas buscada por Jerónimo, con diferentes ilustraciones casi en cada página que se distinguen por variados colores. Aquí podéis ver el rostro de majestad, divinamente dibujado, aquí los símbolos místicos de los evangelistas, cada uno con sus alas, a veces seis, a veces cuatro, a veces dos; aquí el águila, allí el toro, allá el hombre y acullá el león, y otras formas casi infinitas. Observadlas superficialmente con una mirada ordinaria, y pensaréis que no son más que esbozos, y no un trabajo cuidadoso. La más refinada habilidad está toda ella alrededor vuestro, pero podríais no percibirla. Mirad con más atención y penetraréis en el corazón mismo del arte. Discerniréis complejidades tan delicadas y sutiles, tan llenas de nudos y de vínculos, con colores tan frescos y vivaces, que podríais deducir que todo esto es obra de un ángel, y no de un hombre.»
Dado que Gerardo informa haber visto este libro en Kildare, podría ser que se tratara de otra obra igual en calidad pero hoy perdida. Más probablemente, Gerardo podría simplemente haber confundido Kells y Kildare.

La abadía de Kells fue disuelta tras las reformas eclesiásticas del siglo XII. La iglesia de la abadía fue transformada entonces en iglesia parroquial, aunque conservó el Libro de Kells.

El Libro de Kells permaneció en Kells hasta 1654. Ese año, la caballería de Oliver Cromwell estableció una guarnición en la iglesia local, y el gobernador de la villa envió el manuscrito a Dublín para mayor seguridad. El libro fue presentado a los universitarios del Trinity College en 1661 por un tal Henry Jones, quien se convertiría en obispo de Meath bajo el reinado de Carlos II. Salvo contadas ocasiones como exposiciones temporales, el Libro de Kells nunca más ha abandonado el Trinity College. Desde el siglo XIX es objeto de una exposición permanente y abierta al público en la Vieja Biblioteca (Old Library) de la universidad.

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En el siglo XVI, los números de capítulo de los Evangelios, establecidos oficialmente en el siglo XIII por el Arzobispo de Canterbury, Stephen Langton, fueron añadidos en los márgenes de las páginas en números romanos. En 1621, las hojas fueron numeradas por el obispo de Meath, James Ussher. En 1849, la reina Victoria y el príncipe Alberto fueron invitados a firmar el libro: en realidad firmaron sobre una hoja añadida posteriormente, y que se creía auténtica. Esta hoja fue retirada cuando se reencuadernó el libro en 1953.

El manuscrito se ha reencuadernado varias veces a lo largo de los siglos. En una de estas ocasiones, en el siglo XVIII, las páginas fueron mutiladas sin consideración, comportando la pérdida de una pequeña parte de las ilustraciones. En 1895 se realizó una nueva encuadernación, pero se deterioró muy rápidamente. Sobre el final de los años 1920, se conservaban separadas del manuscrito varias hojas sueltas. Finalmente, en 1953, la obra fue reencuadernada en cuatro volúmenes por Roger Powell, quien se ocupó asimismo de alisar con delicadeza algunas páginas que se habían deformado.

En el año 2000, el volumen que contiene el Evangelio según Marcos fue enviado a Canberra, en Australia, para una exposición dedicada a los manuscritos iluminados. Era la cuarta vez que el Libro de Kells viajaba al extranjero para ser expuesto. Desgraciadamente, durante el viaje, el volumen sufrió « desperfectos menores » en su pigmentación. Se supone que las vibraciones producidas por los motores del avión podrían haber sido la causa.

En 1951, una editorial suiza, la Urs Graf-Verlag Bern, realizó un facsímil del Libro de Kells. La mayoría de las páginas se reprodujo en fotografías en blanco y negro, y se imprimieron cuarenta y ocho páginas (las que tenían decoraciones en toda la página) a color.

En 1979, las Éditions Facsimilé Lucerne, otra editorial suiza, solicitaron autorización para producir un facsímil totalmente en color. La oferta fue inicialmente rechazada por los responsables del Trinity College, que temían que el manuscrito sufriera daños durante la operación. En 1986, a raíz de la puesta a punto de un cuidadoso dispositivo de aspiración que permitía tender y fotografiar las páginas sin tener que tocarlas, el editor obtuvo por fin luz verde. Después de fotografiar cada página, se preparaba una copia para comparar atentamente los colores con los del original, para realizar los ajustes que fueran necesarios. En 1990 se publicó el facsímil en dos volúmenes con, por una parte el facsímil propiamente dicho y por otra un tomo de comentarios redactados por especialistas. La iglesia de Kells (de la Iglesia de Irlanda), en el lugar del antiguo monasterio, dispone de un ejemplar. Está igualmente disponible una versión en CD-ROM conteniendo todas las páginas escaneadas, así como otras informaciones.

El Libro de Kells contiene los cuatro Evangelios constitutivos del cristianismo, precedidos de prólogos, resúmenes y transiciones entre ciertos pasajes. Está redactado en mayúsculas con un estilo tipográfico típicamente insular, con tinta negra, roja, malva o amarilla. El manuscrito consta actualmente de 340 hojas en pergamino, llamadas folios. La mayoría de estos folios eran en realidad parte de hojas más grandes, los bifolios, que se doblaron en dos para formar dos folios. Varios de estos bifolios están agrupados y cosidos, para obtener los cuadernos. Puede suceder que un folio no forme parte de un bifolio y sea una simple hoja suelta insertada en un cuaderno.

Se estima que se han perdido una treintena de páginas: desde 1621, el examen de la obra que realizó James Ussher contabilizaba sólo 344 páginas. Las hojas existentes están agrupadas en treinta y ocho cuadernos, cada uno de ellos contiene de cuatro a doce hojas (es decir, de dos a seis bifolios); lo más habitual es encontrar cuadernos de diez hojas. Las páginas más decoradas se corresponden a menudo con hojas sueltas. Por otra parte, parece que se habían trazado líneas sobre los folios, a veces por los dos lados, para facilitar el trabajo de escritura de los monjes: los orificios de aguja y los trazos pueden apreciarse aún en ciertos lugares. El pergamino es de gran calidad, aunque está trabajado de manera desigual: algunas hojas tienen un espesor parecido al del cuero, mientras que otras son de una delgadez casi translúcida. El manuscrito tiene 33 cm de largo por 25 cm de ancho, siendo éste un tamaño estándar, aunque estas dimensiones no se alcanzaron hasta el siglo XVIII, época en la cual se recortaron un poco las hojas. La zona de texto cubre aproximadamente 25 cm de largo por 17 de ancho, y cada página de texto contiene entre dieciséis y dieciocho líneas. Sin embargo, el libro parece inconcluso, en la medida en que algunas ilustraciones parecen simples esbozos.

En su estado actual, el Libro de Kells ofrece, después de algunos escritos introductorios, el texto integral de los Evangelios según Mateo, según Marcos y según Lucas. En cuanto al Evangelio según Juan, está reproducido hasta el versículo 17:13. El resto de este Evangelio, así como una parte de escritos preliminares, son imposibles de encontrar; probablemente se perdieron a causa del robo del manuscrito acaecido en el siglo IX. Lo que queda de los escritos preliminares consta de dos fragmentos de listas de nombres hebreos contenidos en los Evangelios, los Breves causae y los Argumenta de los cuatro Evangelios, y finalmente las tablas canónicas de Eusebio de Cesarea. Es bastante probable, como en el caso de los Evangelios de Lindisfarne o del Libro de Durrow, que una parte de los textos perdidos incluyera la carta de San Jerónimo al papa Dámaso I, llamada Novum opus, en la cual Jerónimo justificaba la traducción de la Biblia al latín. Puede suponerse también, aunque con mucha más cautela, que los textos contenían la carta de Eusebio llamada Plures fuisse, donde el teólogo enseña el uso correcto de las tablas canónicas.

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Se cuenta entonces con dos fragmentos de listas conteniendo nombres hebreos: uno se encuentra en el anverso del primer folio, y el otro, en el folio 26, está de momento al final de los textos de introducción al Evangelio de Juan. El primer fragmento contiene el final de la lista destinada al Evangelio según Mateo, habida cuenta de que el principio de la lista debía ocupar otras dos hojas, hoy perdidas. El segundo fragmento muestra la cuarta parte de la lista para el Evangelio de Lucas; seguramente las tres cuartas partes restantes debían ocupar otras tres hojas. Ahora bien, la estructura del cuaderno en cuestión hace altamente improbable la idea de que puedan faltar tres hojas entre los folios 26 y 27, lo que induce a pensar que el segundo fragmento no está en su sitio original. No queda ningún rastro de las listas de los Evangelios de Marcos y Juan.

Al primer fragmento de lista le siguen las tablas canónicas de Eusebio de Cesarea. Estas tablas, anteriores a la traducción de la Biblia en lengua latina (la Vulgata), se crearon para comparar y cruzar los cuatro Evangelios. Eusebio procedió a la división de los Evangelios en capítulos y creó las tablas, que debían permitir al lector situar un episodio dado de la vida de Cristo en cada uno de los cuatro textos. Se extendió la costumbre de incluir las tablas canónicas en los textos preliminares de la mayoría de las copias medievales de la Vulgata. Sin embargo, las tablas del Libro de Kells se revelan inútiles puesto que el amanuense las condensó hasta el punto de hacer un amasijo confuso. Además, los números de los capítulos nunca se consignaron en los márgenes del texto, haciéndose así imposible encontrar las secciones a las cuales las tablas hacen referencia. Los motivos de este olvido permanecen oscuros: puede ser que los monjes hubieran decidido no insertar los números hasta que las ilustraciones estuvieran terminadas, con lo cual la no finalización del manuscrito tuvo como consecuencia posponer sine die esta operación. La omisión bien pudiera haber sido deliberada, a fin de no alterar la belleza de la obra.

Las Breves causae y los Argumenta pertenecen a una tradición manuscrita anterior a la Vulgata. Las Breves causae son, de hecho, resúmenes de antiguas traducciones de los Evangelios en latín, y se dividen en capítulos numerados. Esta numeración, como en el caso de las tablas canónicas, no se usa en el cuerpo del manuscrito. Se trata esta vez de una elección muy comprensible, en la medida en que los números de los capítulos correspondientes a viejas traducciones hubieran sido difíciles de armonizar con el texto de la Vulgata. En cuanto a los Argumenta, son colecciones de leyendas dedicadas a los cuatro Evangelistas. El conjunto de estos escritos está dispuesto en un orden extraño: en primer lugar se encuentran las Breves causae y los Argumenta sobre Mateo, seguidos de los de Marcos. Llegan entonces, de manera bastante inesperada, los Argumenta de Lucas y Juan, seguidos a continuación de las Breves causae de estos dos apóstoles. Este inhabitual orden es el mismo que el adoptado en el Libro de Durrow. En otros manuscritos insulares, como los Evangelios de Lindisfarne, el Libro de Armagh o los Evangelios de Echternach, cada Evangelio se trata separadamente y se precede de todos sus escritos introductorios. Esta repetición fiel del esquema del Libro de Durrow ha llevado al investigador T. K. Abbot a concluir que el amanuense de Kells debía tener entre las manos el manuscrito en cuestión, o al menos un esquema común.

El Libro de Kells contiene el texto de los cuatro Evangelios en latín según la Vulgata, sin ser una copia exacta de esta última: se encuentran numerosas variantes respecto a la Vulgata, principalmente cuando se usan traducciones latinas más antiguas en vez del texto de San Jerónimo. Estas variantes se encuentran sistemáticamente en todos los manuscritos medievales de Gran Bretaña, y presentan diferencias de una obra a otra. En efecto, los monjes, a falta de disponer de un ejemplar preexistente, sin duda debían trabajar de memoria.

El manuscrito está escrito en letras mayúsculas, excepto algunas minúsculas, mayoritariamente las c o las s. La universitaria norteamericana Francoise Henry ha identificado como mínimo tres amanuenses que contribuyeron a la obra, y los ha llamado « Mano A », « Mano B » y « Mano C ».

La Mano A habría realizado principalmente los folios 1 a 19º y 276º a 289º, antes de retomar su trabajo desde el folio 307º hasta el fin del manuscrito. El amanuense Mano A utiliza a menudo una tinta de color marrón bastante habitual en Europa, y escribe entre dieciocho y diecinueve líneas por página.
La Mano B se reconoce desde el folio 19º al 26º y del 124º hasta el 128º; tiene más tendencia a utilizar letras minúsculas, prefiere una tinta roja, malva o negra y escribe un número más variable de líneas en cada página.
A la Mano C, finalmente, se le atribuye el resto del manuscrito y ha contribuido a la obra de una manera bastante dispersa: tiene tendencia a usar más minúsculas que Mano A; sin embargo usa la misma tinta marrón y escribe casi siempre diecisiete líneas por página.

El manuscrito contiene páginas totalmente llenas de motivos ornamentales de una complejidad extraordinaria, así como pequeñas ilustraciones que acompañan a las páginas de texto. El Libro de Kells utiliza una rica paleta de colores, con malva, rojo, rosa, verde o amarillo, entre los más usados. A título comparativo, las ilustraciones del Libro de Durrow están realizadas sólo con cuatro colores. De forma totalmente sorprendente, y a pesar del prestigio con el cual los monjes han querido rodear la obra, no hicieron uso de pan de oro o plata para adornar el manuscrito. Los pigmentos necesarios para las ilustraciones fueron importados de todos los rincones de Europa, y fueron objeto de profundos estudios: el negro se obtuvo de las velas, el rojo brillante del rejalgar, el amarillo del oropimente y el verde esmeralda de la malaquita pulverizada. El costosísimo lapislázuli, de coloración azul, procede de la región del Afganistán.

Las miniaturas son más ricas y numerosas que cualquier otro manuscrito bíblico de Gran Bretaña. Se cuentan diez páginas llenas de miniaturas que han sobrevivido a la prueba del tiempo, además de dos retratos de evangelistas, tres representaciones de los cuatro símbolos de los evangelistas, una página cuyos motivos recuerdan un tapiz, una miniatura de la Virgen y el Niño, otra miniatura de Cristo en el trono y finalmente dos últimas miniaturas consagradas a la detención y a la tentación de Cristo. Por otro lado, existen otras trece páginas repletas de miniaturas acompañadas en esta ocasión por un breve texto: en particular, es el caso del inicio de cada Evangelio. Ocho de las diez páginas dedicadas a las tablas canónicas de Eusebio de Cesárea están también ricamente ilustradas. Además de todas estas páginas, se contabiliza en el conjunto de la obra un gran número de decoraciones más pequeñas o de iniciales iluminadas.

EL manuscrito, en su estado actual, empieza con un fragmento de la lista de nombres hebreos, que ocupa la primera columna del anverso del folio 1. La otra columna de este folio está ocupada por una miniatura de los cuatro símbolos de los evangelistas, hoy levemente borrada. La miniatura está orientada de tal manera que el libro debe girarse 90 grados para examinarla. El tema de los cuatro símbolos de los evangelistas está presente del inicio al fin de la obra: casi siempre se los representa juntos, con el objetivo de subrayar y afirmar la unidad del mensaje de los cuatro evangelios.

La unidad de los Evangelios se ve más reforzada si cabe por la decoración de las tablas canónicas de Eusebio de Cesárea. Estas tablas fueron concebidas para establecer la unidad de los cuatro textos, permitiendo al lector identificar los pasajes equivalentes en cada Evangelio, y normalmente ocupan doce páginas. Los copistas del Libro de Kells ya habían reservado doce páginas con este fin (folios 1º a 7º) pero, por motivos desconocidos, acabaron por condensar las tablas en diez páginas solamente, dejando así dos páginas en blanco (los folios 6º y 7º). Este reajuste convirtió las tablas en confusas e inutilizables. La decoración de las ocho primeras páginas de las tablas canónicas parece fuertemente influenciada por manuscritos más antiguos de la región mediterránea, donde la costumbre era insertar las tablas en el dibujo de un arco. Los monjes que trabajaron en el Libro de Kells emplearon este estilo, pero aportando su propia idiosincrasia: los arcos no están tratados como elementos arquitectónicos sino como motivos geométricos, decorados con motivos ornamentales típicamente insulares. Los cuatro símbolos de los evangelistas ocupan el espacio existente arriba y abajo de los arcos. Las dos últimas páginas representan las tablas en una verja, lo cual es más conforme a la tradición de los manuscritos insulares, como en el Libro de Durrow.

El resto del libro, aparte de las tablas canónicas, se divide en secciones, estando cada inicio de sección indicado por miniaturas y páginas llenas de texto decorado. En particular, cada uno de los Evangelios es introducido con miniaturas meticulosamente preparadas. Los textos preliminares están tratados como una sección de pleno derecho, recibiendo entonces una decoración suntuosa. Además de los Evangelios y los textos preliminares, el « segundo inicio » del Evangelio según Mateo tiene derecho él mismo a su propia decoración introductoria.

Los textos preliminares están introducidos por una imagen en ícono de la Virgen y el Niño (folio 7º). Esta miniatura es la representación más antigua de la Virgen de entre todos los manuscritos del mundo occidental. María aparece en una rara mezcla entre una pose de frente y de tres cuartos. El estilo iconográfico de la miniatura podría proceder de un modelo ortodoxo o copto.

La miniatura de la Virgen y el Niño está en la primera página de texto, y resulta un preliminar apropiado para el inicio de las Breves causae de Mateo, que empieza por un Nativitas Christi in Bethlem (« el nacimiento de Cristo en Belén »). La primera página de las Breves causae (folio 8º) está decorada y rodeada de un elegante marco. La combinación entre la miniatura a la izquierda y el texto a la derecha constituye asimismo una introducción muy viva y colorista a los textos preliminares. Las primeras líneas de las otras secciones de los textos preliminares fueron igualmente objeto de cuidados particulares, pero sin alcanzar el mismo nivel que el inicio de las Breves causae de Mateo.

El Libro de Kells fue concebido para que cada Evangelio dispusiera de decoraciones introductorias altamente elaboradas. Originalmente, cada uno de los cuatro textos estaba precedido de una miniatura a toda página que contenía los cuatro símbolos de los evangelistas, seguida de una página en blanco. Acto seguido aparece, frente a las primeras líneas ricamente decoradas del texto, el retrato del evangelista correspondiente. El Evangelio según Mateo ha conservado el retrato de su evangelista (folio 28º) y su página de símbolos evangélicos (véase más arriba el folio 27º). En el Evangelio según Marcos falta el retrato del evangelista, pero su página de símbolos ha perdurado hasta nuestros días (folio 129º). Desafortunadamente, el Evangelio según Lucas no ha conservado ninguno de los dos. Finalmente, el Evangelio según Juan, como el de Mateo, ha conservado a la vez el retrato de Juan (véase aquí al lado el folio 291º) y su página de símbolos (folio 290º). Probablemente, las páginas que faltan existieron pero se han perdido. En cualquier caso, el uso sistemático de todos los símbolos de los evangelistas al principio de cada Evangelio es tremendamente sorprendente, haciendo un fuerte hincapié en la unidad del mensaje evangélico.

La decoración de las primeras palabras de cada Evangelio está primorosamente trabajada. Las páginas correspondientes, de hecho, parecen tapices: las ilustraciones son tan elaboradas que el texto se torna ilegible. La página de inicio del Evangelio según Mateo (véase arriba el folio 29º), es un ejemplo: sólo tiene dos palabras, « Liber generationis » (« el libro de la generación »). El lib de Liber se ha desarrollado en un monograma gigante que domina toda la página. El er de Liber está representado por un entrelazado de ornamentos con la b del monograma lib. La palabra Generationis se extiende por tres líneas diferentes insertándose en un marco sofisticado a la derecha inferior de la página. Todo el conjunto está agrupado por un elegante ribete. Este ribete y las mismas letras están además decoradas con espirales y nudos, a menudo zoomorfos. Las primeras palabras del Evangelio de Marcos, Initium evangelii (« Principio del Evangelio », véase al lado) y del de Juan, « In principio erat verbum » (« En el principio era el Verbo »), fueron objeto de tratamientos similares. Estas ornamentaciones, aunque particularmente trabajadas en el Libro de Kells, se encuentran sin embargo en todos los evangeliarios de las islas británicas.

El Evangelio según Mateo, como marca la norma, empieza con una genealogía de Jesús: el relato propiamente dicho de la vida de Cristo no empieza hasta el versículo 1:18, que se lo considera por este motivo como el « segundo inicio » de este Evangelio. El Libro de Kells trata este segundo inicio con un énfasis digno de un texto aparte. Esta parte del Evangelio de Mateo empieza por la palabra « Cristo », que los manuscritos medievales tenían por costumbre abreviar con las dos letras griegas Xi y Ro.

Todas las ilustraciones son de gran calidad, y su complejidad sigue siendo objeto de fascinación. El examen de una de ellas, que no ocupa más que unos 2,5 cm², ha permitido contabilizar no menos de 158 entrelazos de cintas blancas ribeteadas de negro por cada lado. La sutilidad de algunas filigranas no puede apreciarse sin la ayuda de cristales de aumento, y esto teniendo en cuenta que no se ha podido disponer de los cristales de la potencia necesaria hasta varios siglos después de la realización de la obra. Estas complicadas operaciones de entrelazado fueron realizadas asimismo en el mismo periodo sobre metal o piedra, y han conocido una notable longevidad.

Originalmente, el Libro de Kells, tenía una intención sacramental y no educativa. Un evangeliario tan grande y lujoso debía dejarse en el gran atril de la iglesia, y usarse solamente para leer pasajes de los Evangelios en la misa. Aunque es probable que el sacerdote oficiante no leyera realmente el manuscrito, sino que recitara de memoria. A este respecto, es interesante remarcar que el robo de la obra en el siglo XI, según los Anales de Ulster, haya tenido lugar en la sacristía, lugar donde las copas y los otros accesorios litúrgicos estaban guardados, antes que en la biblioteca de la abadía. La elaboración del libro parece haber integrado esta dimensión, haciendo del manuscrito un objeto muy bello pero muy poco práctico. Por otra parte, el texto contiene numerosos errores no corregidos, y otros indicios dan testimonio del ligero compromiso con la exactitud del contenido: líneas demasiado grandes a menudo se continúan en los espacios libres por encima o por debajo, y los números de capítulo necesarios para poder usar las tablas canónicas no se insertaron. En general, no se hizo nada que hubiera podido perturbar la belleza formal de las páginas: lo estético se ha priorizado por encima de la utilidad.

Brian Boru

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Brian Boru o Boroimhe (Thomond, 941 - Clontarf, 1014) se convirtió en el 978 en rey de Cashel, capital del antiguo reino irlandés de Munster. Hacia el año 984 controlaba la totalidad del reino, y en 1001 fue reconocido como Alto Rey de Irlanda. Desde su juventud, Brian luchó duramente contra los vikingos, que ocupaban parte de su país.

Finalmente, en la Batalla de Clontarf, librada el 23 de abril de 1014, los vikingos fueron derrotados por un ejército comandado por sus hijos. Es uno de los grandes héroes de los irlandeses, pero en su historia se confunden la realidad y la ficción, por lo que resultaría muy complicado elaborar su biografía con precisión.

Brian nació probablemente en el año 941, aunque algunas fuentes fechan su nacimiento en el año 926,cerca de Killaloe, una ciudad en la región de Thomond (Tuadmumu) donde su padre Cennétig mac Lorcáin era rey.

Cuando su padre murió, el reino de Thomond pasó al hermano mayor de Brian, Mathgamain, y cuando éste fue muerto por los vikingos en el año 976, Brian le sucedió. Posteriormente, llegó a reinar en todo el reino de Munster. Su madre Bé Binn, también fue asesinada por los vikingos cuando Brian era un niño.

Se cree que el origen de su apellido Boru o Borúma ("de los tributos"), está relacionado con un vado del río Shannon donde una partida de ganado era llevada como tributo desde su clan, los Dál gCais, a un clan más importante a los que les debían vasallaje, los Eóganachta. Sin embargo, parece más probable el apellido le hubiera sido dado por ser quien consiguió que su clan pasara de pagar tributo a recibirlo de aquellos a quienes su familia pagaba. Hay leyendas más modernas creadas para implicar que esto fue así por recaudar dinero de los caudillos menores de Irlanda, y los usó para reconstruir monasterios y bibliotecas que habían sido destruidos durante las invasiones vikingas.

Brian pertenecía a los Dál gCais (o dalcasianos) que ocupaban un territorio a ambos lados del río Shannon, un territorio que más tarde sería conocido como el Reino de Thomond y que actualmente, incluye parte del Condado de Clare y del Condado de Limerick. El Shannon servía como una ruta por la cual se podían hacer incursiones contra la provincia de Connacht (al oeste del río) y Meath (al este). Su padre, Cennétig mac Lorcáin, y su hermano mayor, Mathgamain, realizaron incursiones por el río en las que sin duda habría participado Brian. Probablemente esto fue la raíz del aprecio que Brian sentirá en el futuro por los buques de guerra.

Una importante influencia sobre los Dál gCais era la existencia de la ciudad hiberno-normanda de Limerick, situada en un istmo alrededor del cual fluye el Shannon. Indudablemente las relaciones entre Limerick y los dalcasianos dieron lugar a conflictos, pero es improbable que fueran de abierta hostilidad; hubo probablemente también contactos pacíficos, como el comercio. Los dalcasianos podrían haber obtenido beneficios adicionales de estas relaciones amistosas, a través de las cuales habrían podido conocer las innovaciones de los vikingos como sus armas superiores y su diseño de barcos, factores que podrían haber contribuido al incremento de su poder.

En 964, el hermano mayor de Brian, Mathgamain, consiguió adquirir el control de toda la provincia de Munster, tras capturar la Roca de Cashel, capital del clan rival Eóganacht. El rey Eóganacht, Máel Muad mac Brain, organizó una alianza contra los Dál gCais, en la que participaban, entre otros, otro señor de Munster, e Ivar, señor de Limerick. En la batalla de Sulchoid, el ejército dalcasiano que lideraban Mathgamain y Brian derrotó decisivamente al nórdico-irlandés de Limerick y, después de la victoria, saqueó y quemó la ciudad. Su derrota en Sulchoid pudo inducir al rey Máel Muad a pensar que el engaño podría triufar allí donde un enfrentamiento abierto en el campo de batalla había fracasado. Mathgamain acudió en el año 976 a lo que parecía ser un encuentro amistoso para reconciliarse con sus enemigos del clan Eóganacht, pero fue apresado y asesinado. Fue debido a estas circunstancias a las que Brian (a la edad de 35 años), fue nombrado nuevo líder del clan Dál gCais.

Brian, se puso en marcha inmediatamente para vengar la muerte de su hermano y recuperar el control sobre la provincia de Munster. Atacó y derrotó consecutivamente al ejército hiberno-normando de Limerick, a los aliados irlandeses de Máel Muad y, finalmente, al propio Máel Muad. La campaña de Brian para establecer su control sobre Munster, mostró los rasgos que serían característicos de todas sus guerras: tomaba la iniciativa, derrotaba a sus enemigos por separado antes de que pudieran unir fuerzas y derrotarle y, aunque fue implacable y horriblemente brutal para los estándares modernos, buscaba la reconciliación después de la victoria en lugar de continuar con las hostilidades. Después de que hubiera matado al gobernante de Limerick, Ivar, y a su sucesor, permitió a los nórdico-irlandeses de Limerick permanecer en su asentamiento. Tras matar a Máel Muad, trató a su sucesor -su hijo Cain- con gran respeto, dándole incluso a su hija Sadb en matrimonio. Cian permaneció como un aliado fiel durante el resto de su vida.

Habiendo establecido su control su dominio absoluto sobre la provincia de Munster, Brian buscó extender su dominio sobre las provincias vecinas de Leinster, al este, y Connacht, al norte. Por ello se enfrentó al Alto Rey Máel Sechnaill mac Domnaill, cuya base estaba en la provincia de Meath. Durante los siguientes quince años, desde el año 982 hasta el año 997, el Alto Rey mandó ejércitos a Leinster y Munster, mientras Brian, como habían hecho antes su padre y su hermano, enviaba su flota río Shannon arriba para atacar Connacht y Meath, cada una a un lado del río. Sufrió bastantes derrotas en estos enfrentamientos, pero aprendía de cada una de ellas. Desarrolló una estrategia militar que le dio buenos resultados durante sus campañas: el uso coordinado de fuerzas por tierra y por agua (fluviales y marítimas). La flota de Brian, que incluía tropas aportadas por las ciudades hiberno-nórdicas que tenía bajo su control, dio apoyo directo e indirecto a las tropas terrestres. El apoyo indirecto consistía en que la flota realizaba un ataque de distracción en un lugar lejano al que Brian pensaba atacar con su ejército. El apoyo directo implicaba un avance doble que las fuerzas navales actuaban como una pinza del ataque mientras que el ejército formaba la otra.

En el año 996, Brian logró controlar por fin la provincia de Leinster, lo cual pudo inducir a Máel Sechnaill a llegar a un acuerdo con él al año siguiente. Se reconocía la autoridad de Brian sobre Leth Moga, es decir: la mitad sur de Irlanda, en la que estaban las Provincias de Munster y Leinster (y las ciudades hiberno-nórdicas dentro de ellas). Máel Sechnaill se limitó a aceptar los hechos consumados y se conformó con mantener el control sobre Leth Cuinn (la mitad norte de Irlanda), formada por las provincias de Meath, Connacht y Ulster.

Precisamente debido a que había aceptado someterse a la autoridad de Brian, el Rey de Leinster, fue derrocado en el año 998 y sustituido por Máel Mórda mac Murchada. Dadas las circunstancias por las que había sido entronizado, no es sorprendente que Máel Mórda mac Murchada no tardara en rebelarse contra Brian. En respuesta Brian reunió al ejército de la Provincia de Munster con la intención de asediar la ciudad nórdico-irlandesa de Dublín, la cual estaba gobernada por el aliado y primo de Máel Morda, Sigtrygg Barba de Plata. Máel Morda y Sigtrygg, decidieron luchar contra Brian en una batalla en lugar tratar de resistir el asedio, por lo que ambos ejércitos se enfrentaron en la batalla de Glen Mama. Los anales irlandeses coinciden en que fue una batalla particularmente violenta y sangrienta, aunque son cuestionables el que durara desde la mañana hasta la medianoche o que hubiera 4.000 muertos. En cualquier caso, como habían hecho él y su hermano tras la batalla de Sulchoid treinta y dos años atrás, capturó y saqueó la ciudad enemiga, Dublín. Una vez más, sin embargo, Brian optó por la reconciliación; ofreció a Sigtrygg la posibilidad de recuperar su posición como gobernante de Dublín, dándole también la mano de una de sus hijas en matrimonio, justo como hizo con el rey Eoganacht, Cain. Puede que fuera en esta ocasión cuando Brian se casó con la madre de Sigtrygg y hermana de Máel Morda, Gormflaith, la anterior esposa de Máel Sechnaill.

Brian dejó claro que sus ambiciones no habían quedado satisfechas por los acuerdos del año 997, cuando en el año 1000, lideró un ejército combinado de Munster, Leinster y Dublín en un ataque sobre la provincia madre del Alto Rey Máel Sechnaill mac Domnaill, Meath. La lucha sobre quién gobernaría sobre toda Irlanda se reanudó. El principal aliado de Máel Sechnaill era el rey de Connacht, Cathal mac Conchobar mac Taidg, pero esto suponía algunos problemas. Las provincias de Meath y Connacht estaban separadas por el río Shannon, que actuaba tanto como ruta para que Brian pudiera atacar las orillas de ambas provincias, como de barrera para que los dos gobernantes se prestasen mutuo apoyo. Máel Sechnaill encontró una ingeniosa solución: se construirían dos puentes sobre el Shannon. Estos puentes servirían tanto como obstáculo para bloquear el avance de la flota de Brian como para trasladar tropas entre Meath y Connacht.

Los Anales Irlandeses cuentan que en el año 1002, Máel Sechnaill entregó su título a Brian, aunque no especifican cómo sucedió. La cronica la Guerra de los Irlandeses contra los Extranjeros (Cogadh Gaedhil re Gallaibh en gaélico), cuenta que Brian desafió al Alto Rey Máel Sechnaill a combatir en la colina de Tara, en la provincia de Meath, pero Máel Sechnaill pidió un mes de tregua para poder movilizar a sus tropas, a lo cual Brian accedió. Pero para cuando se cumple el plazo Máel Sechnaill no ha conseguido recabar el apoyo de todos los que son nominalmente sus súbditos y es obligado a ceder su título a Brian. Dado el estilo de dirigir una campaña de Brian esta explicación resulta poco verosímil. Si hubiera sabido que su enemigo tenía problemas, habría aprovechado la ocasión para ganar ventaja sobre él en lugar de permitirle ponerle a su par. Y a la inversa: dada lo larga e intensa que había sido la lucha entre ambos, es altamente improbable que el Alto Rey se hubiera resignado a ceder el trono sin luchar.

Que tuviera lugar esa lucha o no o cuáles fueron las circunstancias exactas de los hechos, nunca se sabrá, pero lo que es indiscutible es que en el año 1002 Brian Boru se convirtió en el nuevo Alto Rey de Irlanda. Brian pretendía ser rey, y no sólo de nombre. Para conseguirlo necesitaba imponer su voluntad a los numerosos jefes regionales de la única provincia que quedaba sin someterse a él: el Ulster. La geografía del Ulster presentaba un desafío considerable; había tres rutas principales por las que se podía invadir la provincia y las tres favorecían a los defensores. Brian tenía que encontrar primero la forma de atravesar o rodear estos cuellos de botella y después tendría que someter a los reyes del Ulster. A pesar de que lanzó a la campaña todas las tropas que pudo reunir del resto de Irlanda conseguir su objetivo le costó diez años, lo cual es un claro indicador de lo costoso que resultó derrotar a los reyes del Ulster. Una vez más, la coordinación de las fuerzas terrestres y navales le dio la victoria. Aunque los jefes del Ulster pudieron detener el avance de las tropas terrestres de Brian, no pudieron evitar que su flota atacara las costas de sus reinos. Pero conseguir entrar en el Ulster fue sólo el principio. Brian derrotó a todos y cada uno de los jefes del Ulster que le desafiaron, obligándoles a reconocerle como su señor.

Fue durante este proceso que Brian trató de afianzar su control mediante un sistema alternativo, no sólo sobre la provincia del Ulster, sino sobre toda Irlanda. En contraste con otras partes, el Cristianismo se estructuró en Irlanda en lugar de alrededor de obispos (que controlaban diócesis) y arzobispos (que controlaban archidiócesis) en monasterios dirigidos por poderosos abades pertenecientes a las familias reales de las tierras en que se encontraban. Entre los más importantes se encontraba el monasterio de Armagh, localizado en la provincia del Ulster. Está consignado en el Libro de Armagh que, en el año 1005, Brian donó veintidos onzas de oro al monasterio y declaró al monasterio capital religiosa de Irlanda, al cual los demás monasterios debían enviar los diezmos que recaudaban. Esto fue una hábil jugada, pues la supremacía del monasterio de Armagh duraría tanto como Brian fuera Alto Rey. Por lo tanto, a Armagh le interesaba apoyar a Brian con toda su riqueza y poder. También es interesante constatar que en el Libro de Armagh, Brian no es citado como Alto Rey, sino que se refieren a él como "Imperator Scottorum" (Emperador de los Irlandeses). Hacia el año 1011 todos los jefes regionales de Irlanda habían reconocido la autoridad de Brian. Desafortunadamente, tan pronto como se logró la unidad, se perdió de nuevo.

Máel Mórda mac Murchada de Leinster había aceptado la autoridad de Brian a regañadientes, y en 1012 se rebeló. Las crónicas (Cogadh Gaedhil re Gallaibh) cuentan que uno de los hijos de Brian insultó a Máel Morda, lo cual le llevó a levantarse contra la autoridad de Boru. Fuera cual fuera la auténtica razón, Máel Morda buscó aliados con los que desafiar al Alto Rey. Encontró a un jefe regional del Ulster que se había sometido a Brian no hacía mucho. Juntos atacaron la Provincia de Meath, donde el antiguo Alto Rey Máel Sechnaill reclamó la ayuda de Brian para defender su reino. En 1013, Boru lideró un ejército desde la provincia de Munster y del sur de Connacht hasta Leinster. Un destacamento a las ordenes de su hijo, Murchad, arrasó la mitad sur de la provincia de Munster durante tres meses. Las fuerzas dirigidas por Murchad y Brian, se reunieron el 9 de septiembre, en ante las murallas de Dublín. La ciudad estaba bloqueada, pero el ejército del Alto Rey se quedó sin provisiones antes que los defensores, por lo que se vio obligado a levantar el asedio y regresar a Munster hacia Navidad.

Es posible que Máel Morda esperara que que con la derrota de Brian, se le unieran otros gobernantes regionales, a los que Brian había obligado a someterse. Si era así debió sentirse muy decepcionado. Aunque el Ulster y la mayor parte de la provincia de Connatch no proporcionaron tropas al rey, tampoco -con la excepción de un único jefe del Ulster- le proporcionaron ayuda a él. Su incapacidad para reclutar tropas en Irlanda así como el que era consciente de que las necesitaría para cuando regresara el Alto Rey explicaría por qué decidió ir a buscarlas de monarcas de fuera de Irlanda. Ordenó a su primo y vasallo Sigtrygg, gobernante de Dublín, que fuera a ultramar para conseguir ayuda.

Sigtrygg viajó a las islas Orcadas y a su regreso paró en la isla de Man. Estas islas habían sido conquistadas por los vikingos hacía mucho tiempo y los señores hiberno-normandos tenían lazos con ellas. Ya había precedentes del uso de tropas vikingas de las islas: habían sido usadas por el padre de Sigtrygg -Amlaíb Cuarán- en el año 980 y por el propio Sigtrygg diez años más tarde. Estaban interesados en botín, no en tierras. Al contrario de lo que afirma la crónica Cogadh Gaedhil re Gallaibh no se trató de un intento de los vikingos de reconquistar Irlanda, pues había nórdicos en ambos bandos: los nórdico-gaélicos de Dublín y los vikingos de las Orcadas al servicio de Máel Morda y los hiberno-normandos de Limerick (y probablemente los de Waterford, Wexford y Cork también) y, según algunas fuentes, una banda de mercenarios vikingos de la isla de Man en el del Alto Rey. Por lo tanto, podríamos decir que se trató de una guerra civil irlandesa con participación extranjera menor en ambos bandos.

Junto con los soldados reclutados en el extranjero, las fuerzas de Brian incluían tropas de las provincias de Munster, Connacht meridional y Meath, estas últimas comandadas por su viejo rival Máel Sechnaill mac Domnaill. Es probable que superara en número a las de Máel Morda, ya que se sintió lo suficientemente seguro como para enviar un destacamento montado al mando de su hijo más joven, Donnchad, para atacar el sur de Leinster, probablemente esperando forzar a que Máel Morda licenciara sus tropas para que volvieran a defender sus hogares. Desafortunadamente para el Alto Rey, si tenía superioridad numérica, pronto la perdió. Un desacuerdo con el Rey de Meath acabó con la retirada de la ayuda de Máel Sechnaill (Brian mandó un mensajero a Donnchad pidiéndole que volviera, pero llegó demasiado tarde). Para empeorar sus problemas, los contingentes nórdicos, liderados por Sigurd Hlodvirsson, conde de las Orcadas y Brodir de la Isla de Man, llegaron el domingo de Ramos.

La batalla tendría lugar cinco días más tarde el viernes santo 18 de abril al norte de Dublín, en Clontarf. Todas las crónicas mencionan que el combate duró todo el día y, si bien es posiblemente una exageración, es un claro indicativo de que la lucha fue larga, tal vez indicio de que las fuerzas de ambos bandos estaban igualadas. El resultado final fue la desbandada de los vikingos, pero en el combate o en las postrimerías del mismo perdió la vida el Alto Rey. La mayor parte de sus hijos murieron también en la batalla, dejando el trono sin un claro sucesor. Hay muchas leyendas que cuentan como habría muerto Brian: en un heroico combate cuerpo a cuerpo, asesinado en su tienda mientras estaba rezando por un mercenario fugitivo vikingo llamado Brodir... Se cree que está enterrado en el extremo norte de la Catedral de San Patricio, en la ciudad de Armagh

la imagen popular de Brian -el gobernante que consiguió unir a los caudillos regionales de Irlanda y librar a su país de la ocupación danesa (vikinga)- procede de la gran influencia de un libro propagandístico del siglo XII, el Cogadh Gaedhil re Gallaibh (La guerra de los irlandeses contra los extranjeros) en la cual Brian desempeña el papel de líder. Se cree que dicho libro podría haber sido encargado por el bisnieto de Brian, Muirchertach Ua Briain, para justificar las aspiraciones del clan Ua Briain (O'Brien) sobre el título de Alto Rey de Irlanda frente al clan Ui Neill (O'Neill), quienes tenían el monopolio sobre el mismo.

La influencia de este trabajo no es exagerada. Hasta la década de 1970, la mayor parte de los trabajos sobre los vikingos en Irlanda y sobre la historia de Brian, aceptaban como autoridad indiscutible lo mencionado en libro.

Brian no liberó Irlanda de la ocupación vikinga, por el simple hecho de que nunca fue conquistada por ellos. En la última década del siglo VIII, los vikingos habían empezado a atacar objetivos en Irlanda y, a mediados del siglo IX, estos incursores construyeron campamentos fortificados que más tarde darían lugar a las primeras ciudades irlandesas: Dublín, Limerick, Waterford, Wexford, y Cork. En pocas generaciones, estos habitantes nórdicos se convirtieron al Cristianismo, se casaron con irlandesas y adoptaron el idioma los vestidos y costumbres irlandesas; convirtiéndose en lo que los historiadores denominan hiberno-normandos. Dichas ciudades hiberno-normandas, estaban integradas en la escena política de Irlanda mucho antes del nacimiento de Brian Boru. Sufrieron con frecuencia ataques de los gobernantes irlandeses e hicieron alianzas con otros, aunque en última instancia estaban bajo el control de los reyes de las provincias de Meath, Leinster, o Munster, que elegían entre los hiberno-normandos a quienes gobernarían las ciudades como leales súbditos. Más que conquistar Irlanda, los vikingos, que inicialmente atacaron la isla y posteriormente se establecieron, fueron -de hecho- asimilados por los irlandeses.

Brian estuvo casado con cuatro mujeres:

Mór, madre de Murchad, que fue asesinada junto a Boru en Clontarf.
Echrad, madre de su sucesor Tadc.
Gormflaith, la más conocida de sus esposas y considerada como la más hermosa. Era hija de Murchad mac Finn, rey de Leinster, hermana por lo tanto de Máel Morda, y también viuda de Olaf Cuaran, el rey vikingo de Dublín y York. Era la madre de Donnchad, que sucedió a Boru como Rey de Munster. Se dice que fue su verdadero amor y que, habiéndose malinterpretado por error que desafiaba su autoridad, se divorciaron. Aunque se dice que fue la causa de su muerte, también se dice que fue quien más lloró su muerte
Dub Choblaig, hija del Rey de Connacht.
De acuerdo con la Saga de Njál, también tuvo un hijo adoptado llamado Kerthialfad

Dana y Dagda

DANA

En la mitología celta, Danu o Dana, es el nombre irlandés (Dôn en galés) de la madre de Dagda (el Buen Dios), por lo que por nacimiento pertenecía a los dioses de la vida, la luz y el día. Era compañera del Bile irlandés, que parece corresponderse con el Dis Pater latino, dios del que creían descender los galos. Sus seguidores eran conocidos como Tuatha de Danan.

Se la consideraba diosa de la literatura y también recibía el nombre de Brigit. Más adelante ya en época cristiana, para acabar con la tradición celta, los cristianos la convirtieron en Santa Brígida. Madre de: Govannon, Llud, Amaethon, Gwydion y la diosa Arianrod Igualmente es relacionada con Santa Ana la madre de María.

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DAGDA

El dios supremo del panteón irlandés parece haber sido Dagda. Es Dios-druida y dios de los druidas, señor de los elementos y del conocimiento, jurista y temible guerrero. Durante la segunda batalla de Mag Tured, llevó a los Tuatha Dé Danann a la victoria frente a los Fomoré. Se le denomina Dagda por que es el "dios bueno", no bueno en un sentido moral, sino bueno en todo. Ha sido llamado Eochid ("padre de todos"), Lathir ("padre poderoso")y Ruadh Rofhessa ("rojo de la gran ciencia"). Dagda es una figura-paterna, un protector de la tribu y el dios céltico básico del que otras deidades masculinas eran variantes. Los dioses célticos eran entidades mayormente no especializadas, y quizás deberíamos verlos como un clan en lugar de como un panteón formal. En cierto sentido, todos los dioses y diosas célticos eran como el dios griego Apolo, quién nunca podría ser descrito como dios de alguna cosa.

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Debido al carácter particular de Dagda es una figura de la burla ridícula en la mitología irlandesa, algunos autores concluyen que él fue confiado para ser lo suficientemente benévolo (o ineficaz) para tolerar un chiste a sus expensas.

Los cuentos irlandeses retratan a Dagda como una figura de poder, fácil de distinguir por su extrema glotonería y desbordante sexualidad. Lleva un caldero cuyo contenido es inagotable, prototipo del Grial, y un arpa mágica que puede tocar, por si sola, aires de lamento, de sueño, de muerte o de risa. Posee también, una maza; si golpea a alguien con uno de sus extremos, lo mata; si lo hace con el otro, lo resucita. Es, pues, el dios de la vida y de la muerte, absolutamente ambiguo y poseedor de fuerzas temibles que pueden ser buenas o malas. En Dorset existe una silueta famosa de un gigante itifálico conocido como el Gigante de Cerne Abbas mostrando una maza. Aunque éste fue realizado en tiempos romanos, durante bastante tiempo se ha pensado que representa a Dagda sin embargo, esto ha sido reconsiderado en el último tiempo, por los recientes estudios que muestran que puede haber habido una representación de lo que parece ser una amplio paño que cuelga del brazo horizontal de la figura, llevando a la sospecha de que esta realmente representa a Hércules, (Heracles), con la piel del León de Nemea encima de su brazo y llevando la maza que utilizaba para matar. En Galia, se especula que Dagda se asocia con Sucellos, dios de la agricultura, los bosques y las bebidas alcohólicas, provisto de un martillo y una copa.

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En los relatos épicos más recientes, así como en las novelas artúricas, el personaje de Dagda aparece a menudo con la forma de un "Hombre de los Bosques", un patán que lleva una maza y que es señor de los animales salvajes.

El trisquel

El trisquel o trinacria celta es un símbolo geométrico y curvilíneo formado por una cruz de tres brazos en espiral que se unen en un punto central configurando una forma en hélice. Aunque existen numerosas variantes, como el conocido trisquel de tres piernas de la Isla de Man, aquella es la que más se repite.

Según la cultura celta, el trisquel representa la evolución y el crecimiento. Representa el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. Manifiesta el principio y el fin, la eterna evolución y el aprendizaje perpetuo. Entre los druidas simbolizaba el aprendizaje, y la trinidad Pasado, Presente y Futuro.
Es el yo fisico,el mental y el espiritual.

Según esta cultura, los druidas eran los únicos que podían portar este símbolo sagrado. Como talismán, era utilizado para aliviar fiebres y curar heridas. Se han encontrado numerosos trisqueles en forma de Petroglifos grabados en la piedra; tales vestigios son muy comunes en las Comunidades Autónomas españolas de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco, convirtiéndose el citado símbolo en un icono representativo de la Cultura celta.

También se han encontrado trisqueles prerromanos (trescelas dextrógiras y levógiras) en Vizcaya, en las estelas encontradas en Meñaca, Dima y Zamudio.

El Samhain

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Samhain es la festividad de origen celta más importante del periodo pagano que dominó Europa hasta la evangelización del cristianismo, en la que se celebraba el final de la temporada de cosechas en la cultura celta y era considerada como el "Año Nuevo Celta", que comenzaba con la estación oscura. Es tanto una fiesta de transición (el paso de un año a otro) como de apertura al otro mundo. Ha sido practidada desde hace más de tres mil años por los pueblos celtas que han poblado toda Europa (en Iberia en lugares como Galicia, el norte de Portugal, algunas zonas de Asturias, Cantabria, Euskadi, Navarra, y en gran parte de León).

En la actualidad Samhain continúa celebrándose por los numerosos y crecientes seguidores de movimientos neo-paganos, como el Ásatrú o la Wicca.

Por un lado encontramos que el origen pagano de la celebración podríamos atribuirlo a la celebración Celta, llamada "Samhain" y que tenía como objetivo dar culto a los muertos. La invasión de los Romanos (46 A.C) a las Islas Británicas dio como resultado la mezcla de la cultura Celta, la cual con el tiempo terminó por desaparecer. Su religión llamada Druidismo, con la evangelización terminó por desaparecer en la mayoría de las comunidades Celtas a finales del siglo II.

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Sobre la religión de los Druidas, no sabemos mucho pues no escribieron sobre ella, todo se pasaba de generación en generación. Sabemos, que las festividades del Samhain se celebraban muy posiblemente entre el 5 y el 7 de Noviembre (a la mitad del equinoccio de verano y el solsticio de invierno) con una serie de festividades que duraban una semana, finalizando con la fiesta de "los muertos" y con ello se iniciaba el año nuevo Celta. Esta fiesta de los muertos ere una de sus fiestas principales pues celebraban lo que para nosotros sería el "cielo y la tierra" (conceptos que llegaron solo con el cristianismo). Para ellos el lugar de los muertos era un lugar de felicidad perfecta en la que no había hambre ni dolor. Los celtas celebraban esta fiesta con ritos en los cuales, los sacerdotes druidas, sirviendo como "médium", se comunicaban con sus antepasados esperando ser guiados en esta vida hacia la inmortal. Se dice que los "espíritus" de los muertos venían en esa fecha a visitar sus antiguos hogares.

Desde el siglo IV la Iglesia de Siria consagraba un día a festejar a "Todos los Mártires". Tres siglos más tarde el Papa Bonifacio IV (+615) transformó un templo romano dedicado a todos los dioses (panteón) en un templo cristiano dedicándolo a "Todos los Santos", a todos aquellos que nos habían precedido en la fe. La fiesta en honor de Todos los Santos, inicialmente se celebraba el 13 de Mayo, pero fue el Papa Gregorio III (+741) quien la cambió de fecha al 1º de Noviembre, que era el día de la "Dedicación" de la Capilla de Todos los Santos en la Basílica de San Pedro en Roma. Más tarde, en el año 840, el Papa Gregorio IV ordenó que la Fiesta de "Todos los Santos" se celebrara universalmente. Como fiesta mayor, ésta también tuvo su celebración vespertina en la "vigilia" para preparar la fiesta (31 de Octubre). Esta vigilia vespertina del día anterior a la fiesta de Todos los Santos, dentro de la cultura Inglesa se tradujo al inglés como: "All Hallow's Even" (Vigilia de Todos los Santos). Con el paso del tiempo su pronunciación fue cambiando primero a "All Hallowed Eve", posteriormente cambio a "All Hallow Een" para terminar en la palabra que hoy conocemos "Halloween" que se convirtió en un festival puramente comercial.

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Existen algunas prácticas tradicionales en las naciones celtas que aun conservan la herencia de dicha fiesta, como las diásporas irlandesa y escocesa.

La misma palabra fue usada para nombrar un mes en el antiguo calendario celta, en particular a las primeras tres noches de este mes con el festival marcando el final del verano y de las cosechas. En los idiomas gaélicos "Samhain" es la palabra para "noviembre" y puede significar "fin del verano".

Stonehenge

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Stonehenge es un monumento neolítico, tipo Cromlech, de la Edad del Bronce situado cerca de Amesbury en Wiltshire, Gran Bretaña, unos trece kilómetros al norte de Salisbury.

Stonehenge está conformado por grandes bloques de piedra distribuidos en cuatro circunferencias concéntricas; la exterior, de treinta metros de diámetro, está formada por grandes piedras rectangulares de arenisca que, originalmente, estaban coronadas por dinteles, también de piedra, quedando hoy en día sólo cuatro en su sitio. Dentro de esta hilera exterior se encuentra otro círculo de bloques más pequeños de arenisca azulada. Éste encierra una estructura con forma herradura construida por piedras de arenisca del mismo color, en su interior permanece una losa de arenisca micácea conocida como «el Altar».

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Todo el conjunto está rodeado por un foso circular que mide 104 m de diámetro. Dentro de este espacio se alza un bancal en el que aparecen 56 fosas conocidas como los «agujeros de Aubrey». El bancal y el foso están cortados por «la Avenida», un camino procesional de 23 metros de ancho y tres kilómetros de longitud, aproximadamente. Cerca se halla la «Piedra del Sacrificio». En frente se encuentra la «Piedra Talón».

Está compuesto de un gran círculo de grandes megalitos cuya construcción se fecha hacia el 2500 adC. El círculo de arena que rodea los megalitos está considerado la parte más antigua del monumento, habiendo sido datada sobre el 3100 adC.

En su comienzo era un monumento circular de carácter ritual rodeado por un talud y un foso, de modo similar a muchos otros situados en el sur de Inglaterra. Astas de ciervo empleadas para excavar.

Finalmente el monumento tomó su aspecto actual, para lo cual transportaron 32 bloques de arenisca desde las montañas de Preseli, al suroeste de Gales y la piedra del «Altar» fue traída desde una región cercana a Milford Haven.

Stonehenge era parte de un complejo ceremonial mucho más grande, que incluía círculos de piedra y de madera y avenidas ceremoniales. Las excavaciones realizadas por el proyecto Stonehenge Riverside, dirigido por el arqueólogo Mike Parker Pearson de la Universidad de Sheffield, permitieron encontrar muy cerca de Stonehenge, un asentamiento de cerca de mil casas. De acuerdo con las evidencias encontradas, estas casas solamente se usaban unos días al año y no se trataba de una aldea habitada permanente.

A poco más de tres kilómetros de Stonehenge, en Durrington Walls, fue encontrado un amplio trabajo circular en el terreno, veinte veces más extenso que Stonehenge, rodeado por una zanja y un banco. Allí estuvo levantada una construcción de madera, ahora denominada Woodhenge, con un diseño similar al de Stonehenge y construida en el mismo siglo. Woodhenge estaba unido al río Avon por una avenidas ceremonial recubierta de pedernal.

La finalidad que tuvo la construcción de este gran monumento se ignora, pero se supone que se utilizaba como templo religioso, monumento funerario u observatorio astronómico que servía para predecir estaciones.

El solsticio de verano, el sol sale justo atravesando el eje de la construcción, lo que hace suponer que los constructores tenían conocimientos de astronomía. El mismo día, el sol se oculta atravesando el eje del Woodhenge, donde se han encontrado multitud de huesos de animales y objetos que evidencian que se celebraban grandes fiestas, probablemente al anochecer.

Han sido encontrados 240 entierros de restos humanos previamente cremados, datados entre el año 3030 y 2340 adC. Dado el poco número de entierros para un período tan largo, se estima que no se trata de un cementerio para la generalidad de los muertos sino para determinadas personas escogidas. Para los paganos, la piedra significaba la muerte y Stonehenge podría haber sido utilizada junto con Woodhenge en ceremonias religiosas de culto a los muertos y a la vida tal vez simbolizada por el círculo de madera.

Stonehenge fue uno de los 21 nominados en el concurso de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo, sin embargo, no fue escogido.