El laúd (del árabe العود al-`ūd) es un instrumento de cuerda pulsada, cuyo origen se remonta a la Edad Media. Tiene una forma parecida a la bandurria, pese a que su caja de resonancia es de un tamaño mayor y su sonido algo más grave.

Fue muy utilizado entre los siglos XIV y XVIII, y ha resurgido en el siglo XX.

Por extensión, también se designa laúd a todo instrumento en el que las cuerdas se sitúan en un plano paralelo a la caja, a lo largo de un mástil saliente.

Su afinación más habitual, de la primera a la sexta cuerda, es la-mi-si-fa#-do#-sol#.

Es un instrumento de cuerda similar a la guitarra, compuesto por una tapa y un fondo plano, profundo y ligero, con seis pares de cuerdas (cuerdas dobles), que van desde las clavijas, al puente, pegado en la tapa hacia la parte de atrás. Por encima del puente posee una abertura redonda en la que se coloca una talla muy decorada, y unos codos con forma de F. Las cuerdas se pulsan con una púa que sujeta el intérprete con la mano derecha. La tesitura que adopta dentro de la orquesta es la de tenor. Al igual que la guitarra, las notas para el laúd se anotan una octava por encima de lo que en realidad sonarán.

Consta de las siguientes partes,

* Cabeza
* Clavijas
* Cejuelas
* Trastes
* Mástil
* Diapasón
* Caja de resonancia
* Boca
* Cuerdas
* Puente
* Cordal

Archilaúd :

El archilaúd es un instrumento musical de cuerda pulsada que proviene del laúd, al igual que la tiorba y la cítara. Tiene su origen en Italia a finales del siglo XVI y surgió de la necesidad de los intérpretes vocales de sentirse apoyados por sonidos más graves.

Consta de trece o catorce cuerdas y su estructura es parecida a la de un laúd pero con el mango o mástil más alargado para poner un segundo clavijero con el fin de poder colocar una serie de cuerdas más largas para producir sonidos graves. La afinación de éstas es fija y se adecua a la tonalidad de la obra que se interpreta. Su aspecto es muy parecido al de la tiorba, aunque el cuerpo del archilaúd es más pequeño y las dos primeras cuerdas están afinadas como las del laúd y no una octava más baja como ocurre con la tiorba.

A lo largo del siglo XVII aumentó la preferencia por el uso de este instrumento frente al laúd e incluso a la tiorba porque mejoró el sonido con la adición de cuerdas más sonoras, en lugar de las cuerdas fijas más cortas que tuvo en un principio. El archilaúd se utilizó como instrumento solista y como acompañante realizando el bajo continuo. En Inglaterra se utilizaba como alternativa de la tiorba a finales del siglo XVII.

Tiorba :

La Tiorba es un instrumento musical semejante al laúd barroco, pero con mayores dimensiones. Está compuesto por dos mástiles o mangos y ocho cuerdas adicionales para los bajos, sin trastear

La tiorba apareció en Italia hacia finales del siglo XVI. Su invención se atribuye normalmente más que a Piccinini al laudista Antonio Nardi, de sobrenombre "el Bardella", que estuvo en Florencia al servicio de los Medici. Podía abarcar de 14 a 16 coros. Existían dos modelos de Tiorba:

* La Tiorba Paduana, llamada así y descrita por Michael Praetorius. Tenía la forma de un laúd de 16 coros –8 sobre la trastiera y 8 bordones- y dos clavijeros, normal el primero, rematando el alargamiento del mango el segundo. La ampliación de las dimensiones de la caja redundó en detrimento de los coros más agudos, que tuvieron que afinarse a la octava inferior.
* La Tiorba romana o guitarrón era un laúd bajo de 14 coros, 6 de los cuales sobre la trastiera y 8 bordones. También en este los dos primeros coros se afinan a la octava inferior. La tiorba romana o guitarrón se caracterizaba, según Praetorius, por la extraordinaria largura del mango. Además el fondo de la caja podía ser plano.

No es necesario creer que fueran éstos los únicos instrumentos derivados del laúd. Adriano Banchieri habla en una de sus obras de un arpicordo lautado, instrumento que reúne las cualidades del arpa y del laúd, y de un arpaguitarrón, de invención propia, que en los graves tiene el efecto del guitarrón y en los agudos se asemeja al arpa. En la orquesta de Monteverdi el guitarrón ocupa un lugar importante en la ejecución del bajo continuo, unido en esto al órgano. Satisfacía plenamente las exigencias de los músicos, que lograban realizar el bajo continuo en este instrumento incluso con elaboradas figuraciones. Y esto hasta la mitad del siglo XVII.