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La gaita de fole, o simplemente "fole" es incorrectamente denominada por algunos "gaita zamorana" y es autóctona del noroeste de la provincia de Zamora (y alrededores) junto con el Trás-os-montes portugués. Esta gaita está indudablemente unida a la existencia de la gaita de Galicia, y a la de Asturias, siendo las de Galicia y Asturias, simplemente más evolucionadas, tanto desde el punto de vista constructivo, como de afinación. La gaita de fole es la cornamusa autóctona más antigua conocida en nuestros días. Partiendo del mismo tronco común, se desgajó de él en el momento en que la gallega y la asturiana comenzaron a evolucionar, y la gaita de fole continuó anclada en las mismas formas y maneras que desde su mismísimo origen.

Los modelos con los que actualmente se está tocando y otros más antiguos que han llegado hasta nuestros días, no se les sabe asignar muy bien desde cuándo no han evolucionado. Algunos datan este hecho en torno al siglo XVI o XVII, otros en los siglos XIV o XV. Lo que sí es cierto es que se pueden encontrar reproducciones iconográficas de la gaita de fole (que no gallega o asturiana) en las ilustraciones de las Cantigas de Alfonso X El Sabio, en el pórtico de la Colegiata de Toro de mediados del siglo XIII, o en una de las sillas talladas de la Catedral de Zamora.

Se distinguen dos modelos con afinaciones modales distintas. Una predominaba más en Aliste, y la otra en Sanabria, pero esto no impidió que en cada zona existieran gaitas del otro tipo. Creo que la sanabresa está en Do pero con el cuarto, quinto y sexto grado rebajados y la de Aliste en Sib. Morfológicamente, es de la misma familia que todas las del noroeste ibérico: puntero cónico de doble lengüeta y roncón al hombro (sólo uno). Es de gran tamaño y de moldurado bastante basto, con tubos gruesos. Su timbre es también algo tosco, pero tiene su propio encanto, tiene una apariencia de primitivismo medieval. Nunca ha caido en desuso y sigue muy activa, mejorándose su construcción.

Las tradicionales formas de vida del área en el que se mantiene la gaita de fole se caracterizan por pequeñas poblaciones, de no más de 500 habitantes, pues cada entorno no es capaz de mantener económicamente más población, y comunicados a través de tortuosos y pequeños caminos naturales. Sus gentes basan su vida en el ganado y una agricultura de subsistencia, la cual les otorga una absoluta independencia económica, lo que ha retrasado hasta la actualidad los contactos con el exterior, impidiendo la entrada de influencias modernas y con ello la pérdida de la de pertenecer a un lugar, que es el principal síntoma de la desaparición de las tradiciones.